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Cómo hacer el Camino de Santiago con movilidad reducida

31/10/2025

Movilidad Camino

Hacer el Camino de Santiago con movilidad reducida es un reto complicado, pero muchos peregrinos consiguen completarlo con una buena planificación previa.

Conocer bien las distintas condiciones del terreno en cada etapa, la accesibilidad de cada ruta y los recursos de apoyo y soporte, como la ayuda relacionada con la logística o los alojamientos adaptados, serán fundamentales para organizar el viaje de manera eficiente y segura.

¡Toma nota de las claves más relevantes y comienza a organizar tu camino!

6 claves para hacer el Camino de Santiago con movilidad reducida

A la hora de comenzar con los preparativos hay que tener claros cuáles son los retos, las necesidades y las condiciones en las que hay que llegar al inicio de la experiencia.

1. Estado físico, preparación y entrenamiento

entrenamiento
Foto de alexlhunt93

Para afrontar cada tramo del Camino en el mejor estado de forma, es necesario tener una buena preparación física anterior. Una tarea que se puede abordar con la ayuda de un profesional especializado en movilidad reducida o de un fisioterapeuta.

La resistencia y la fuerza son vitales. Sobre todo, para personas que deban desplazarse en una silla de ruedas o en una bicicleta adaptada. Unos meses antes es recomendable comenzar a trabajar brazos y la parte superior del tronco con ejercicios de fuerza que incluyan pesas o bandas elásticas. 

Es igual de importante entrenar la resistencia para mejorar la capacidad cardiovascular. Una buena manera de hacerlo es realizar salidas por terrenos o caminos similares a los que se van a encontrar a lo largo del Camino. Con grava, en pendiente, etc. Estos paseos deben ser más cortos al principio, para ir aumentando progresivamente su duración. Así el cuerpo irá acostumbrándose poco a poco a lo que le espera en la experiencia real.

Además, para que las articulaciones y los músculos tengan la suficiente flexibilidad y aguanten sin riesgos de lesiones cada etapa, también hay que controlar y realizar ejercicios para estirar bien.

2. Accesibilidad de las rutas

De entre todas las rutas que componen el Camino de Santiago, hay algunas que están mejor preparadas para personas con movilidad reducida.

Entre las destacadas se encuentra el Camino Francés. Al ser uno de los más transitados, con los años ha ido mejorando sus infraestructuras y servicios para ofrecer una experiencia adaptada de más calidad.

El Camino Portugués y la Vía de la Plata son otras dos rutas que merecen una mención especial. Ambas tienen tramos mejorados y más accesibles a lo largo de su trazado.

La elección de la ruta debe hacerse valorando tres consideraciones importantes:

1. El estado del terreno y la accesibilidad de los senderos.
2. La existencia de infraestructuras accesibles o adaptadas.
3. Una buena señalización para orientarse sin problemas.

3. Mejores épocas del año para hacer el Camino de Santiago

Camino de Santiago Consumer
Foto de yorick77

En cuanto a las estaciones del año más adecuadas, es importante saber que las condiciones climatológicas pueden influir mucho en la experiencia y el confort de las personas con movilidad reducida.

Los meses de primavera y otoño son las más recomendados.

Por un lado, tienen una menor afluencia de peregrinos. Algo importante a tener en cuenta porque resulta más fácil acceder a servicios y alojamientos adaptados. Por otro, poseen un tiempo más estable, con temperaturas medias, más suaves, y menos precipitaciones que puedan complicar la accesibilidad de las rutas y el tránsito por los senderos.

El verano y el invierno son las estaciones a evitar.

El verano es la época que acumula mayor número de peregrinos y temperaturas calurosas que pueden complicar las etapas. El invierno en el Camino es la estación más inestable y exigente por el clima frío y la posibilidad de lluvias.

4. Dispositivo y equipamiento adecuado

Las personas que se desplazan en silla de ruedas tienen que preparar sus dispositivos de movilidad para que estén adaptados y bien equipados para el Camino.

Los senderos no tienen las mismas condiciones del asfalto. En este sentido, lo primero que hay que saber es si la silla de ruedas rendirá igual por distintos terrenos, si se puede adaptar, y si está en condiciones de aguantar todo el viaje.

Si no es el caso, hay soluciones, como optar por un modelo especializado o por una handbike, que otorga una mayor movilidad. Las handbikes son un tipo de bicicleta de tres ruedas, que se dirigen, propulsan y frenan con los brazos. Existen en tres modalidades, manuales, eléctricas e híbridas.

handbike

Foto de Denis Silantiev

Es necesario ajustar la silla de ruedas a las necesidades de su propietario para garantizar la comodidad y reducir posibles lesiones. Recuerda regular la altura del asiento, del manillar, de los apoyabrazos, etc.

Además, es aconsejable llevar ruedas de repuesto y recambios para frenos (con las herramientas reglamentarias).

Dentro del equipamiento tampoco pueden faltar un sistema de protección contra la lluvia, una mochila con la sujeción adecuada, accesorios de apoyo para los pies y cojines ergonómicos que garanticen la comodidad.

5. Logística, vehículos de apoyo y soporte humano

En algunos casos, las personas con movilidad reducida necesitan determinados servicios y una ayuda complementaria que les facilite el recorrido.

La logística simplifica mucho la organización. Por ejemplo, poder contar con un vehículo de apoyo que traslade el equipaje entre alojamientos hace posible disfrutar de los senderos sin cargas adicionales y con una mayor comodidad. Algo a tener en cuenta es que Correos ofrece hace años un servicio de traslado de mochilas que se llama Pack Mochila de Correos.

Otra de las funciones de los vehículos de apoyo es el transporte de personas. Indicados cuando se sufre mucho cansancio, hay tramos difíciles, o el tiempo cambia y hace complicado seguir avanzando.

La asistencia de un compañero de viaje, que conozca las necesidades del peregrino, también es algo beneficioso durante el trayecto.

Por último, un plan de apoyo bien organizado debe ser flexible y adaptable para reprogramar las etapas si es necesario. Puede ocurrir que las condiciones meteorológicas o el estado físico en un momento dado no sean los idóneos, y hay que disponer de un plan B.

6. Selección de alojamientos adaptados

Esta es una de las claves más importantes para disfrutar del Camino sin preocupaciones ni contratiempos.

Al buscar los alojamientos es esencial confirmar si son adecuados para personas con movilidad reducida:

  • Hay que saber si la entrada al edificio no tiene barreras y cuenta con rampas de acceso y puertas anchas.
  • Si hay ascensor y las estancias del interior poseen el espacio suficiente para moverse con una silla de ruedas.
  • Y si las habitaciones están adaptadas correctamente, con baños accesibles.

Otro aspecto a contemplar antes de hacer las reservas, es la distancia a la que se encuentran ubicados los alojamientos con respecto a los finales de la etapa, para evitar desplazamientos largos y más engorrosos.

El Camino de Santiago es una aventura única que permite compartir la travesía con otros viajeros en un ambiente inclusivo y diverso.

La Fundación Enki, una entidad sin ánimo de lucro por el deporte inclusivo, sabe mucho de esto, y organiza desde 2020 “ENKI no Camiño”. Una ruta anual del Camino que sirve para sensibilizar y dar visibilidad a un colectivo que quiere disfrutar sin barreras de la vida, de la naturaleza, del deporte y del ocio.

Atrévete a realizar algún tramo del Camino, superando miedos y tus propias limitaciones. Vivirás una experiencia extraordinaria de superación y realización personal.

Tengas o no tengas una discapacidad, recuerda siempre que la perseverancia y la pasión para afrontar un reto pueden ayudarte a cumplir un sueño. ¡Ve a por ello!

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