Imprimir Al pinchar en el icono de la impresora se abrirá el controlador de impresión de tu navegador, donde podrás seleccionar si lanzarlo a tu impresora o guardarlo como PDF

Camino Catalán por San Juan de la Peña

Etapa 1: Etapa de Montserrat a Igualada

Los albergues

Información sobre la etapa 1: Etapa de Montserrat a Igualada

El Camino de Santiago Catalán por San Juan de la Peña, al igual que el más meridional por Zaragoza, parte simbólicamente desde la montaña de Montserrat, bajo las agujas de roca conglomerada y junto al monasterio benedictino y basílica que cobija a la Moreneta. Por delante, dos semanas a pie para situarnos frente a frente con San Juan de la Peña, otro cenobio bajo la piedra que fue, durante siglos de invasión y reconquista, guardián del Santo Grial. Hoy, la comarca del Bages, que presume del Parque Natural, del conjunto monástico y de la ermita románica de Santa Cecilia, se funde con la comarca de la Anoia. En un espacio reducido, las tierras del Bruc, con Sant Pau de la Guàrdia y Montserrat Parc, seguidas de Castellolí y la comercial Igualada, exhiben un fuerte contraste de vida y paisajes.

El itinerario

Todo un lujo dormir en el albergue de peregrinos de Nuestra Señora, a 727 metros de altitud, junto al monasterio benedictino que cobija a la Moreneta y bajo las moles calcáreas y de silueta caprichosa que forman el Parque Natural de Montserrat. La salida no estaba convenientemente señalizada así que detallamos el itinerario a seguir: pasamos junto al Hostal Abat Cisneros, atravesamos la plaza de Santa María y bajamos por las escaleras situadas junto a la fachada del albergue. Tras ellas continuamos a la izquierda, pasando junto a la Botiga y la cafetería, y avanzamos rectos hacia el aparcamiento. Frente al edificio del Mirador dels Apóstols hay que tomar el camino señalizado como Camí dels Degotalls y Camí de Sant Jaume (Km 0,6) .

El primer contacto con el Camino Catalán es un bonito paseo entre vegetación mediterránea e incluso atlántica y siempre adornado por un sinfín de azulejos decorados con imágenes marianas. A la altura de la imagen de Santa María de les esglesies de Sant Pere de Terrassa (Km 1,5) hay que desviarse a la derecha por una estrecha senda cerrada por el matorral. Baja rápidamente hasta la carretera BP-1103 (Km 2) , situada a 660 metros de altitud. Es la carretera que nos conducirá hasta Can Maçana. Atención, la seguimos hacia la izquierda. Aunque veamos flechas amarillas en la dirección opuesta (sobre todo pintadas en el quitamiedos) no hay que preocuparse porque señalizan la subida a Montserrat, lugar de peregrinación por excelencia en Cataluña. Siempre por asfalto dejamos atrás los puntos kilométricos 7 y 6 para llegar junto a la ermita de Santa Cecilia, de mediados del siglo X y factura visiblemente románica. Hasta 1954 residió aquí una comunidad de monjas benedictinas y junto al templo se encuentra el refugio de Santa Cecilia, propiedad de la Federación de Entidades Excursionistas de Cataluña. El conjunto corresponde al municipio de Marganell, en la comarca del Bages (Km 3,8) .

Cerca de la ermita hay un poste indicador que señala el acceso al GR-172, un sendero de gran recorrido que también lleva a Can Maçana. El trazado de este GR avanza sobre la carretera y es una alternativa mucho más exigente que el itinerario oficial del Camino Catalán, que continúa por el asfalto. Nosotros seguimos por el arcén de la BP-1103 y admirando las cumbres redondeadas y el encinar litoral del Parque Natural. Pasado el punto kilométrico 2 dejamos a un lado el área de descanso del Malniu (Km 7,8). Tan sólo restan un par de kilómetros hasta el coll de Can Maçana, donde se encuentra la antigua venta también conocida como Casa Martí. En el cruce de carreteras seguimos a la izquierda, en dirección Barcelona – Lleida. A su vera hay un merendero perfecto para hacer la primera parada del día (Km 9,7) .

Retomamos brevemente el arcén de la carretera y a los 50 metros un poste indicador del Camí de Sant Jaume (marca 2 km a Sant Pau de la Guàrdia) nos invita a dejar el asfalto por la derecha. Nos internamos así en una fugaz senda pedregosa que supera un desnivel de 60 metros. El esfuerzo no es prolongado, aunque casi hay que trepar, y arriba se obtiene una reconfortante panorámica de Can Maçana y de las agujas de roca conglomerada. En el alto abandonamos los límites del Parque Natural de la Montaña de Montserrat (Km 10,4). Monte abundante en pino, enebro y brezo nos acompaña en la bajada hasta Sant Pau de la Guàrdia, población que pertenece al municipio de El Bruc (brezo en catalán). Pasamos junto a la iglesia de San Pablo, del XVIII, y al lado del restaurante y albergue El Celler de la Guàrdia (Km 11,8) .

Abandonamos Sant Pau y seguimos de frente en un cruce de pistas (el indicador azul del Camí de Sant Jaume marca 6 km a Castellolí) para entrar en la Urbanización Montserrat Parc. La atravesamos y rodeamos durante más de un kilómetro por la calle Verge de Montserrat y torcemos finalmente a la derecha por la calle Castellolí (Km 13,5) . Tras la urbanización continuamos entre unos pinos y por campo abierto hasta tomar un camino rodeado de colza. Antes de una torreta de vigilancia contra incendios el Camí de Sant Jaume se desliga del GR-172 por la derecha. Llegamos así a la N-IIa, la versión más antigua de la N-II. Descendemos por ella y la abandonamos por la derecha tras la primera curva. El desvío está bien señalizado (indica 3,7 km a Castellolí) y en breve tomamos un camino forestal que sale a nuestra derecha. Este tramo es agradable y desgraciadamente acaba muriendo en la carretera, que nos lleva a cruzar el puente sobre la A-2 o autovía del Nordeste (Km 15,7) . Por un camino de tierra y luego asfaltado avanzamos en paralelo a la A-2 hasta Castellolí. En esta población ya hay un albergue municipal que acoge a los peregrinos (ver el apartado observaciones y el listado de albergues de la etapa) (Km 17,6) .

Atravesamos el núcleo por la avenida de la Unió, donde encontraremos varios bares que ofrecen menú del día. Al final de la población, a nuestra derecha, se encuentra la moderna iglesia de Sant Vicenç, heredera del templo del siglo XVIII que aún sobrevive en un cerro cercano. Por asfalto, entre la A-2 y cultivos de cereal, nos aproximamos a Ca n’Alzina, las Casas de la Alsina (Km 18,9) Tras una fuente, situada bajo la carretera, llegamos a la N-IIa. Aquí se perdía la señalización y lo correcto es continuar por la izquierda. A 70 metros veremos el poste indicador del Camí de Sant Jaume, que nos anima a tomar otra pista asfaltada que sube por la derecha (indica 4,7 km a Igualada). Una masía restaurante y el puente sobre la autovía son los siguientes hitos. Después nos encontramos con Casa Pala y salvamos de nuevo la autovía. Toda esta zona, supuestamente, era un tramo boscoso que ahora es irreconocible. Hasta la rotonda de entrada a Igualada se suceden obras y movimientos de tierra y el itinerario puede variar (Km 22,1) .

Entramos en Igualada junto al interminable polígono industrial Pla de les Gavarres. Paciencia porque aún restan 5 kilómetros hasta el albergue de la capital de la Anoia. Después de una gasolinera el itinerario oficial se separa de la N-IIa por la izquierda y toma la C-244. Hacia el centro y el albergue, atravesamos sin pérdida la avenida de Montserrat (cruzando las vías del cercanías), la avenida de Caresmar y la calle de la Soledat hasta desembocar en la plaza del Rei, muy cerca de la rambla de Sant Isidre, arteria comercial y centro vital de Igualada. Hacia el albergue continuamos de frente por la calle Sant Bartomeu y al fondo tomamos unas escaleras que nacen a la derecha. Tras un callejón, giramos a la derecha por la calle de Sant Miquel, un pasaje medieval que se encontraba dentro del recinto amurallado, que nos sitúa en el lateral de la soberbia iglesia de Santa María, del siglo XVII aunque restaurada a finales del siglo XX. Del templo desembocamos en la plaza del Ayuntamiento. Después, de frente, por la comercial arteria de L’Argent, calle de Sant Simplici y la plaza de Sant Joan, que da paso a la calle de Sant Agustí y posteriormente a la avenida d’Angel Guimerá. Justo a la derecha de la gasolinera se encuentra la calle Prat de la Riba. En el número 47 se encuentra el albergue (ver apartado observaciones porque las llaves se recogen en otro sitio) (Km 27,2) .

Las dificultades

  • Los primeros 10,5 kilómetros, que prácticamente se completan por asfalto, marcan el devenir de la jornada inaugural. Es conveniente hacerlos a ritmo pausado si no queremos pagarlo en la última parte de la etapa, bastante pesada.

Observaciones

  • En Barcelona se puede obtener la credencial en la Asociación de los Amics dels Pelegrins a Santiago – Barcelona http://www.amicsdelspelegrins.org Todos los miércoles laborales, de 20 a 21:30 horas, excepto agosto, están en la calle Rector Triadó, 53 (Centre Cívic d’Hostafrancs, cerca de la estación de Sants). Teléfono: 635 655 194
    También en el Arzobispado de 9 a 14 horas, en la calle del Bisbe, junto a la catedral; en la iglesia de Sant Jaume, en la calle Ferrán y en el Monasterio de Sant Pau del Camp, en la calle Sant Pau.
  • Accesos a Montserrat: Salvo que accedamos en coche, la mejor opción para llegar al monasterio de Santa María de Montserrat, , es tomar la línea R-5 de los Ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña http://www.fgc.es
    Es la línea Barcelona – Manresa y parte desde Plaza España, en la propia capital. En la estación es recomendable comprar un billete combinado hasta Aeri Montserrat y la posterior subida en teleférico, o hasta Monistrol Montserrat y el acceso en tren cremallera hasta el monasterio. El teleférico, recomendable para quien no tenga vértigo, salva un desnivel de 544 metros y supone la primera descarga de adrenalina de la peregrinación. El nuevo tren cremallera, relevo del antiguo tren que dejó de funcionar en 1957, funciona desde 2003 y constituye otra alternativa más pausada para llegar al monasterio y admirar la montaña serrada.
  • En Montserrat hay que acudir al Centro de Coordinación Pastoral, situado en la Plaza de Santa María y al lado del monasterio. Aquí podemos solicitar la credencial y las llaves del albergue de peregrinos. El horario es de 9:30 a 13:00 y de 16:00 a 18:00. Si se va a llegar más tarde hay llamar al 938 777 766 para avisarles que dejen las llaves y las credenciales en la recepción.
  • Salvo el restaurante del hotel, tanto la cafetería, el self-service, el supermercado como la tienda, cierran a las 18:45 entre semana, en invierno aún antes. Los fines de semana y festivos la cafetería, el self-service y la tienda abren hasta las 20 horas y el supermercado hasta las 19.30. El bar de la plaza cierra entre semana a las 17:00 horas y el fin de semana a las 18:40. El que madrugue para iniciar la etapa es conveniente que compre el desayuno el día de la llegada. Más información en http://montserratvisita.com
  • Las llaves del albergue de Castellolí se recogen en el Ayuntamiento (telf: 93 808 40 00) en horario de 9 a 14 horas. En invierno también abre de 17 a 20 horas los martes y jueves. Fuera de este horario se pueden recoger en la cafetería La Brillante, pasado el Ayuntamiento.
  • El albergue de Igualada abrió en la primavera de 2011. Se encuentra en Prat de la Riba, 47. Hay que recoger las llaves e inscribirse en la Residencia de la Tercera Edad situada en la Avenida Gaudí, 26, más adelante. Abre todos los días y el teléfono es el 93 804 55. El precio para peregrinos con credencial, que incluye un kit completo con ropa de cama y aseo, son 15 euros.
  • Teléfono del Ayuntamiento de Igualada: 938 031 950. Teléfono Oficina de Turismo del Consejo Comarcal de la Anoia: 938 051 585. Abre por las mañanas, y por las tardes únicamente los martes y jueves de 16:30 a 20:00 horas.

Qué ver, qué hacer

  • MONTSERRAT:
    Montserrat, la montaña serrada. Un enclave geológico singular, construido por las fisuras verticales que el paso del tiempo fue taladrando en la capa de sedimentos que emergieron de la desembocadura de un río. El Parque Natural del Macizo de Montserrat, declarado en 1987, está coronado por la cumbre de Sant Jeroni, a más de 1.200 metros, y entre el conglomerado crece una vegetación mediterránea, con sus endemismos, protagonizada por el encinar que arrastra consigo arbustos como el durillo, la aladierna y el madroño. Este escenario natural es visitado cada año por más de 2 millones de personas que, sobre todo, concretan la visita en el entorno del monasterio benedictino.

    • El origen: Como tan a menudo, los pastores protagonizaron la leyenda que supuso el origen de la vida religiosa en Montserrat. Hacia el año 880 descubrieron en una de las numerosas cuevas una imagen de la Virgen. Ante los intentos posteriores de llevarla a Manresa, la talla se volvió tan pesada que el Obispo decidió dejarla en la gruta y construyó una capilla en la misma montaña. Hoy es más que posible subir hasta la Santa Cueva, así denominada, donde hay una capilla del XVII atendida por uno de los monjes. Desde el funicular hay un recorrido de un kilómetro y medio jalonado por quince motivos escultóricos que representan los quince misterios del Rosario. Algunos de ellos firmados por los modernistas Gaudí y Puig i Cadafalch.
    • Madre de Dios de Montserrat: La imagen actual de Santa María de Montserrat, conocida cariñosamente por ‘La Moreneta’ debido a su color oscuro, no es la misma que se encontró en la cueva sino una talla policromada de finales del XII elaborada en madera de álamo. Mide casi un metro y se puede visitar en el camarín de la basílica. Desde 1881, la Virgen de Montserrat es patrona de Cataluña y su festividad se celebra cada 27 de abril. En la entrada a la basílica hay una puerta bajo el epígrafe ‘fuente mística del agua de la vida’ que da acceso al Camino del Ave María, donde los visitantes ofrecen velas a la Virgen.
    • Escolanía y Basílica: Montserrat presume de tener una de las escolanías más antiguas de Europa. El coro de niños cantores está formado por más de 50 niños de entre 9 y 14 años que estudian y se forman musicalmente aquí. Tiene su propia discografía y participan a diario en las liturgias de la básilica. Ésta, de transición entre los estilos gótico y renacentista, fue reconstruida a finales del siglo XIX. Quedan en la memoria los antiguos templos, como el románico, cuya portada aún pervive en uno de los muros del atrio. No hay que dejar de ver el nuevo órgano que se trajo en 2010, de más de 12 toneladas y 12,5 metros de altura.
    • Museo de Montserrat: Es otro de los lugares que no hay que perder de vista. Desde 1844 ha ido compilando numerosas piezas. Entre ellas procedentes de excavaciones en los países bíblicos, como Mesopotamia, Egipto, Palestina, etc. Alberga una colección de orfebrería religiosa y un apartado permanente sobre el devenir de la imagen de Santa María de Montserrat a lo largo de la historia. También exhibe una pinacoteca, y sorprende que en ella se den cita obras de El Greco, Berruguete, Caravaggio, Miró, Picasso y otros ilustres pintores.

    Más información en:

    http://parquesnaturales.consumer.es/
    http://www.montserratvisita.com
    http://www.abadiamontserrat.net

  • EL BRUC Y SANT PAU DE LA GUÀRDIA:
    La gran presencia de brezos da nombre a este municipio de la comarca de la Anoia, que luce esta planta en su escudo oficial, aunque son dos célebres batallas durante la Guerra de la Independencia las que hacen participe a El Bruc en la historia. Comprende las poblaciones de El Bruc, Sant Pau de la Guàrdia, amén de masías y un par de urbanizaciones, una de ellas, Montserrat Parc, atravesada por el Camino. La vieja iglesia de Sant Pàu, ya fechada en el siglo XI, fue la parroquial de todo el municipio hasta el siglo XV. Se localizaba en una colina próxima al itinerario jacobeo junto al castillo de la Guàrdia. La iglesia actual de Sant Pàu de la Guardia, a la entrada, se construyó entre 1740 y 1742.
  • CASTELLOLÍ :
    Al sur de Castellolí, a menos de kilómetro y medio en línea recta, se encuentran las ruinas del castillo que dio origen a la población junto a los restos de la primera iglesia románica de Sant Vicenç. Se construyó otra iglesia en el siglo XVIII un poco más abajo pero fue destruida durante la Guerra Civil. El municipio también engloba al conjunto de Ca n’Alzina, que surgió en el XVIII.

    Más información en:

    http://www.castelloli.cat/

  • IGUALADA:
    La capital de la comarca barcelonesa de la Anoia es la primera gran población del Camino. Luego vendrán otras como Cervera, Tàrrega y Balaguer, que también son los centros principales de sus respectivas comarcas. La ciudad nació en una encrucijada, no por casualidad, sino a la vera del río Anoia, afluente del Llobregat, y del Camino Real que se dirigía a Castilla. Impulsada por la industria textil y de la piel y su actividad comercial, Igualada se ha expandido hasta los cerca de 40.000 habitantes. Las horas de asueto se pueden dedicar a pasear, si aún quedan ganas, por varias ramblas o degustar en las numerosas pastelerías varios dulces igualadinos, como los Caramels del Patufet, las típicas cocas de hojaldre, los carquiñolis de pasta de almendra, etc.

    El itinerario urbano nos brinda la oportunidad de ver con detalle la iglesia de Santa María, del siglo XVII. Construcción muy sobria e infranqueable de puertas afuera con un conjunto de gárgolas colgando de los contrafuertes. En el interior es templo de una sola nave y entre las capillas destaca la barroca del Santo Cristo. EL retablo mayor, obra de Jacint Morató y Josep Sunyer, y el órgano del XVIII son otros de los elementos más destacados.

    El Museo de la Piel y comarcal de la Anoia, habilitado en una antigua fábrica de algodón, en la calle Dr. Joan Mercader, s/n, se convierte en una de las visitas más instructivas. Engloba el propio museo, la curtiduría de Casa Ranas, la muestra ‘El hombre y el agua’ y el gasógeno de Casa Pasqual. Al hilo de esta temática también se puede recorrer el barrio de los curtidores situado a la vera de la acequia.

    Más información en:

    http://www.igualadaturisme.cat

Los monumentos

Perfil de la etapa 1: Etapa de Montserrat a Igualada del Albergues

Etapa 2: Etapa de Igualada a La Panadella

Los albergues

Información sobre la etapa 2: Etapa de Igualada a La Panadella

Solventado gran parte del extenso trayecto urbano de Igualada en la etapa inaugural, hoy toca armarse de moral para viajar sobre un tartán colorado en compañía de la carretera nacional y la autovía. Un anodino tramo que se prolonga durante 22 kilómetros hasta La Panadella, último núcleo habitado de la provincia de Barcelona. Así, los núcleos de Sant Genís, Jorba, Santa María del Camí y Porquerisses se presentan como valiosos refugios entre la maraña viaria. Desde el alto, los más atrevidos pueden continuar otros 16 kilómetros hasta Cervera, capital de la Segarra, completando casi una etapa maratoniana.

El itinerario

Desde el albergue salimos a la avenida de Angel Guimerá y más adelante, tras la rotonda cercana al puente sobre el río Anoia, continuamos de frente. A unos 250 metros giramos a la derecha por la avenida de Emili Vallés, pasando junto a la guardería El Espígol y varios institutos. La señalización oficial nos indica 37,5 kilómetros hasta Cervera, los mismos que anunciaba a la entrada de Igualada. Incomprensible. Por la calle de Miquel Jordana í Puig y la calle l’Empordá llegamos finalmente hasta la ermita románica de Sant Jaume Sesoliveres, citada por primera vez en el año 1059 y restaurada entre 1993 y 1995 (Km 2,1).

Reanudamos la marcha por la calle de La Ermita, giramos a la derecha por el Bagés, luego a la izquierda por l’Alt Camp y a la derecha por la avenida de Sant Jaume Ses Oliveres. El laberinto continúa hacia la izquierda por la calle del Penedés, luego a la derecha por Solsones y finalmente a la izquierda por el Camino de Can Blasi. Tras un descampado, habitado por el convento de clausura del Carmen, bajamos junto a la masía Can Blasi, al pie de la carretera. Un trecho sobre asfalto y el posterior tartán colorado nos separan de Sant Genís, localidad que pertenece al municipio de Jorba y que abordamos por la calle Mayor (Km 4,9).

Dejando la iglesia a mano izquierda salimos de esta localidad y tomamos el tartán colorado de la carretera de acceso a la N-II. En este tramo, a mano izquierda, se encuentra el desvío hacia la ermita románica de Santa María de la Sala (Km 5,5). Después de pasar un campo de fútbol bajamos al pie de la N-II para entrar en Jorba, población de servicios donde es posible tomar un refrigerio. Podemos atravesar la población junto a la carretera, por la avenida Canaletes o, por el contrario y más recomendable, por el núcleo principal, donde se encuentra la iglesia parroquial de Sant Pere, del XVI (Km 6,5).

Aquí también emergen las ruinas del castillo, destruido en 1840 durante la Primera Guerra Carlista. Nos podemos tomar una licencia y subir, pero el premio no será el Castillo y sí la fabulosa panorámica sobre Jorba y su entorno. Dejamos la localidad por la N-IIa, a escasos metros del albergue y la capilla de Sant Jaume, salvando por encima la autovía y más adelante el cauce de la riera de Clariana, afluente del Anoia. La jornada sigue arrastrando su monotonía y unos seiscientos metros después de la gasolinera y el hostal Snack Jorba pasamos bajo la autovía (Km 11,4).

El desnivel comienza a ser patente y enlazamos con el trazado de la N-II, que llegado un punto dejamos por la derecha para continuar por una pista alquitranada, aunque también podemos seguir de frente por el carril de tartán. Pasamos junto a la casa solitaria de Calzados Xirus (aparece en los mapas como El Simó) y tras un breve rodeo llegamos a Santa María del Camí, del municipio de Veciana. Al otro lado de la carretera se encuentra la ermita románica, de una sola nave y provista en el ábside por un ventanuco formado por dovelas radiales. En 1919 se construyó la iglesia de al lado y la románica se cerró al culto (Km 14,4).

Unas socorridas fotos del ábside, la ventana y el escudo de Santa Cecilia de Montserrat, de la que fue Priorato, posado sobre la portada norte y la etapa insiste en más de lo mismo. Pasamos el p.k 539 y tras un tobogán visitamos Porquerisses: una veintena de casas del municipio de Argençola y la sobria iglesia de Sant Genís (Km 17). A la salida, en lugar de recuperar el machacón asfalto, seguimos por una pista y un camino con algo de maleza a la vera del aquí diminuto río Anoia. La odisea termina rápido y nos devuelve al borde de la carretera (Km 18,6).

Ya sin sobresaltos vamos limando uno a uno los kilómetros, largos y pesados por cierto, que restan hasta coronar el puerto de la Panadella. Este raval del núcleo de Montmaneu es una parada obligada al borde del desaparecido Camino Real. A pesar de la autovía sobrevive muy dignamente, ya que el hostal, los restaurantes y las dos gasolineras continúan con su frenética actividad. Camioneros, viajantes, turistas y peregrinos siguen dándose cita en la Panadella (Km 22).

Las dificultades

  • La etapa tiene un claro tono ascendente que salva un desnivel de 400 metros pero es muy llevadera. El tramo más pesado es el último, a partir de Porquerisses.

Observaciones

  • La Panadella carece de albergue pero el Hostal Bayona hace precio especial a los peregrinos que porten la credencial. La habitación doble cuesta 40 euros para peregrinos y la individual 20 euros. También tienen menú diario (10,90 euros) y de fin de semana (15 euros). Teléfono: 93 809 20 11.

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 2: Etapa de Igualada a La Panadella del Albergues

Etapa 3: Etapa de La Panadella a Tàrrega

Los albergues

Información sobre la etapa 3: Etapa de La Panadella a Tàrrega

Recorrido de media distancia y desnivel favorable que se despide en sus primeros compases de La Anoia y la provincia de Barcelona para adentrarse en LLeida por la comarca de La Segarra, meseta calcárea rota por numerosos cerros y dilatada en cuatro valles. Su capital, Cervera, es un revulsivo para el viajero santiagués, que marcha hacia poniente de la mano de un histórico como Domenico Laffi, también ávido de costumbres desconocidas y pueblos legendarios. El Urgell y Tàrrega aguardan más allá, apostados tras una meditación de 12 kilómetros, paralela al río Ondara pero carente de sombras y en medio de torres, molinos y viejos castillos.

El itinerario

Detrás de la gasolinera cruzamos el aparcamiento para destapar el día por un camino rodeado de cultivos y bosquetes de roble, pino y quejigo. Luego, la vista se extiende y la pista progresa con rapidez gracias al desnivel favorable. Es un tramo para disfrutar después del empacho de carretera de ayer. La pista muere en la carretera LV-2032, que seguimos hacia la derecha (Km 3,4).

Tras los cien primeros metros también decimos adiós a la provincia de Barcelona y nos adentramos en Lleida por la comarca de La Segarra. El asfalto nos conduce hasta el visible núcleo de Pallerols, anejo del municipio de Talavera y situado en el valle del río Ondara. Ya en la población abandonamos momentáneamente la carretera y torcemos a la izquierda por la calle de Sant Isidre para visitar la iglesia románica de Sant Jaume (Km 4,6).

Tras la iglesia hay que internarse por la calle de la derecha, junto a Cal Cardona, y regresar a la LV-2032 hasta Sant Antolí i Vilanova (Km 6), provisto de un pequeño supermercado, panadería y farmacia. A la derecha está la moderna iglesia de Santa María, de 1950. Pasada la rotonda, junto al bar l’Amistat, entramos en Els Hostalets , citado como Mesoncillos por el sacerdote italiano Domenico Laffi en su obra Viaje a Poniente. Regresando de Santiago a Bolonia cuenta que “de aquí pasamos a Cervera, distante una legua y seguimos a los Mesoncillos, continuando luego por dos leguas a Momenen, a donde hay una legua, y de aquí a Porcarises otra, para llegar a Igualada” (Km 6,7). Cruzamos el pueblo por la calle principal, decorada con alguna concha, y lo abandonamos tras pasar la iglesia de Sant Jordi, del siglo XVI. En una hornacina podemos ver a San Jorge enfrentándose al dragón. Al poco de tomar la carretera pasamos el río Ondara, afluente del Segre, y giramos a la derecha por una pista asfaltada. Ésta fluye cercana al río y nos lleva hasta Sant Pere dels Arquells (Km 9,3).

La calle de Sant Pere conduce junto a una fuente, coronada por una imagen de San Pedro amarrando las llaves del Cielo. En este cruce hay hasta tres alternativas:

. Si giramos a mano izquierda (encontraremos flechas y señalización un poco más adelante) tomaremos un tramo del GR-171, que proviene del interior de Tarragona y Lleida hasta Cervera. Es el más largo, tiene 5,8 kilómetros hasta la entrada de Cervera.

. La segunda opción, de frente, es la más recomendable según nuestro punto de vista. No está indicada para ciclistas. Sigue una pista pero pronto gira a la izquierda y se convierte en una bonita senda que asciende entre monte bajo. Acapara buenas vistas y desciende posteriormente junto a las ruinas del Castillo de Montpaó para desembocar en una pista. Sigue ésta hacia la derecha para ir acercándose a la ribera del río Ondara, que cruza para entrar en Vergós. Aquí se une a la segunda opción.

. El itinerario de la Generalitat prosigue a la derecha. Es el que hemos marcado en la altimetría y en la escala de distancias. Es el más sencillo pero también el más aburrido. Sale a la N-II, que sigue por la izquierda. Su asfalto lleva, pasando junto a la finca Els Comtals, hasta Vergós (Km 12,3) .

Sus calles nos arrastran de nuevo hasta la N-II, que nos dirige ya hasta las puertas de Cervera, ciudad medieval de visita obligada. En dirección al centro urbano cogemos las avenidas de Igualada y Cataluña para girar a la izquierda por General Güell. Siempre de frente desembocamos en la calle Mayor. En el carrer Sabater, una de las callejas que encontramos a mano derecha, se encuentra el Colegio Residencia de la Sagrada Familia. (Km 15,8).

Desde el estrecho carrer de Sabater accedemos a la calle Mayor, que seguimos hacia la derecha. Ésta desemboca en la plaza Mayor, donde vemos de frente el Ayuntamiento de la capital de la Segarra y la altiva torre octogonal de la iglesia de Santa María. Merece la pena detenerse bajo los balcones de la Casa Consistorial y observar las figuras talladas que los soportan. Continuamos por la calle y plaza de Sant Domingo, a la derecha del Ayuntamiento, y giramos a la derecha bajando por el carrer y plaza Sant Magi (atención porque este giro puede estar mal señalizado). Llegamos así a la carretera L-214, que seguimos por la izquierda, en bajada, hasta las ruinas de la ermita de Santa María Magdalena. En tiempos contó con un hospital adjunto para leprosos servido por monjas (Km 17,1).

Junto a la iglesia debemos dejar la carretera y girar a la derecha, donde nace una amplia pista que progresa entre cerros lunares y los verdes cultivos del Ondara. Hay que armarse de paciencia porque el paisaje no cambiará lo más mínimo en un par de horas y, además, la sombra se vende cara en estos parajes. Hasta Tàrrega avanzaremos siempre de frente, sin desviarnos ni una sola vez. Una depuradora, varias masías y algunos palleses rompen el esquema simétrico dibujado por los verdes y ocres.

Pasamos el desvío al núcleo de la Curullada (Km 20,3), núcleo dependiente de Granyanella, y veinte minutos más tarde el cruce a la Torre Saportella, casa señorial caída en el olvido que se alza a la derecha (Km 21,7). Dos kilómetros y cuatrocientos metros después hacemos lo propio con el cruce de Fonolleres, sobre un teso y dominado por su castillo (Km 22,7) y llegamos junto a una báscula y el desvío a La Mora (Km 23,5).

Continuamos de frente y entramos en el Talladell por la calle Mayor (Km 25,7). Esta población se anexionó a Tàrrega en 1969 y es la primera de la comarca del Urgell que visita este itinerario jacobeo. A la salida vemos la restaurada ermita del Pedregal, cercana al lugar que ocupó la abadía de monjas cistercienses Santa María del Pedregal, fundada en el siglo XII y que contó con hospital. De frente, por la avenida de la Generalitat, entramos en Tàrrega, desembocando en la plaza del Carme, conocida popularmente como ‘el Pati’. Aquí se bifurca el Camino Catalán por Lleida y Zaragoza, que sigue de frente por la calle , con el de San Juan de la Peña, que seguimos en esta guía y que sigue por la derecha. En el número 5 de la plaza, junto a la oficina del Sabadell Atlántico, se encuentra la Residencia Ca n’Aleix (Km 28).

Las dificultades

  • La mayor dificultad estriba en la distancia y en la ausencia de sombras, sobre todo en el tramo final. La primera y segunda alternativa de Sant Pere dels Arquells son algo más duras que la que avanza por la carretera a Vergós, que es llana.

Observaciones

  • Se puede partir la etapa en dos, ya que Cervera también cuenta con albergue en la Residencia de la Sagrada Familia (Telf: 973 53 08 05). En Sant Antolí y Vilanova (Km 6) hay bar, panadería, un pequeño supermercado y farmacia. En Cervera (Km 15,8) encontramos todos los servicios.

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 3: Etapa de La Panadella a Tàrrega del Albergues

Etapa 4: Etapa de Tàrrega a Linyola

Los albergues

Información sobre la etapa 4: Etapa de Tàrrega a Linyola

Un sistema circulatorio de acequias y canales riegan hasta los últimos rincones de una comarca pletórica de cereal y frutales. Tras despedir a los amables targarines en el parque de Sant Eloi, da comienzo un tramo de más de dos horas carente de sombras y sin poblaciones, con varias masías y el canal de Urgell de por medio. Recostados sobre perales y manzanos, Tornabous y La Fuliola, con sus portales de la antigua villa amurallada, son un soplo de aire fresco entre tanto cultivo sin fin. En la segunda parte, varias rectas pantagruélicas convierten al Castell del Remei en un oásis más que real, donde reponer fuerzas para un último gag muy frecuente en muchas rutas jacobeas: aquel del pueblo que parece tocarse, pero que tiene patas y cuesta mucho alcanzar.

El itinerario

De la misma puerta de la residencia-albergue Ca n’Aleix salimos a la derecha, bajando 50 metros de la Avenida de Cataluña para coger la primera calle que encontramos a mano derecha: el carrer de Alonso Martínez. Nos lleva de frente hasta el cruce con el carrer Segle XX, donde nos topamos con la estación de tren. Junto a las escaleras se encuentra la placa de la Associació d’Ámics dels Pelegrins a Santiago – Barcelona, cuyas flechas amarillas seguiremos ya hasta San Juan de la Peña. Frente a la estación giramos a mano izquierda y seguimos el carrer Segle XX durante 250 metros para cruzar la línea Barcelona-Manresa-Lleida por el paso a nivel con barrera. Al frente tenemos el Parque de Sant Eloi, lugar de recreo de los targarines, impulsado por la Asociación de Amigos del Árbol ya en los primeros compases del siglo XX, que cubre un altozano coronado por una ermita del siglo XIII.

Precisamente, en diagonal a la izquierda tras las vías, continuamos por la calle que les dedico la capital del Urgell, el carrer dels Amics de l’Arbre. Siguiendo el perímetro del Parque conecta con el camí de Tornabous, donde una banderola de la Generalitat indica 9 kilómetros hasta esa localidad. Continuamos recto, sin atender a un sendero local que sale por la izquierda y cruzamos más adelante el puente sobre la A-2, vial que despedimos ya que se dirige hacia Lleida y Fraga (Km 2) . A 350 metros hay que girar 90 grados a mano izquierda, siguiendo la estela del camí de Tornabous, que así indican los mapas topográficos. Si alzamos la vista desde el tozal, al otro lado de la autovía se ven Vilagrassa y Anglesola, poblaciones del Camino Catalán meridional que se dirige a Lleida, Zaragoza y Logroño. La pista de gravilla desciende ligeramente del tozal, salpicada por algunos granados, junto a un canal elevado a modo de acueducto. Medio kilómetro a la derecha se encuentra la finca Mas d’en Colom. Es frecuente ver conejos y torcaces al vuelo en este lienzo cerealista que no parece tener confines y donde se avistan ya las primeras líneas de frutales del Urgell. A trescientos metros del canal seguimos de frente en un cruce de pistas (Km 3,6) . Avanzando como un tiralíneas, pasamos una masía y 250 metros después cruzamos el Canal de Urgell, gran obra hidráulica que permite regar con el agua del Segre unas 70.000 hectáreas de cultivo (Km 6) .

El cultivo intensivo de frutales en emparrado comienza aquí a ser patente, sobre todo de perales, manzanos y melocotoneros. Pasado el canal vamos a la derecha, trazando una curva hacia otra masía con solera: en el dintel de la puerta leemos 1744. Un buen lugar para hacer el primer alto, aprovechando algunas de las sombras que nos ofrece la fachada. Otra recta nos acerca a la masía Antonio Ribalta, precedida de varias moreras, y hasta un conjunto de naves y casas desconchadas, donde giramos a la izquierda para pisar un breve tramo asfaltado (Km 8,2) . A escasos metros, la banderola y las flechas nos animan a seguir a la derecha de la construcción. A menos de medio kilómetro pasamos junto a una balsa y una recta de un kilómetro nos deja a la entrada de Tornabous, población del Urgell con cerca de 900 habitantes cuyo topónimo, también reflejado en el escudo del municipio, hace referencia a unos bueyes dando vueltas bajo un yugo. Aunque en la web de la localidad apuntan a que el nombre del pueblo puede proceder del árabe y significar ‘bajo el sepulcro’. El Camino atraviesa la localidad por el carrer La Libert. En el carrer Major, la calle paralela a la derecha, encontramos un bar al que se puede llegar rápido desde la fuente (Km 10,2).

A la salida de Tornabous se encuentra la iglesia parroquial de Santa María , donde cruzamos la avenida Lluís Companys para tomar junto al polideportivo el tramo asfaltado que conduce hasta El Tarròs, pequeña localidad adscrita a Tornabous. Hay una fuente a la entrada, a mano derecha. Se recorre de frente por el Raval del Molí y el carrer La Pau (Km 12,2) . Pasado el consultorio giramos 90 grados a la derecha (ojo, no despistarse) y cogemos una pista asfaltada que avanza durante un kilómetro hasta la C-53. Cruzamos la carretera con mucha precaución para entrar en La Fuliola. Iniciamos el tramo urbano por el Carrer de l?Om que desemboca en el de Fons, hasta llegar al carrer Portal, donde pasamos bajo uno de las puertas de la antigua villa amurallada (Km 13,7). Al otro lado hay un bar y una fuente, y una talla en piedra colocada en 1980 que conmemora los 900 años de la fundación de esta población. A la derecha queda la iglesia barroca de Santa Lucía, de 1783, pero el itinerario jacobeo sigue de frente por el carrer Cervantes, llega a la plaza Guillem D’Isarm y coge en diagonal, a la derecha, el carrer Ponent.

Una pista asfaltada avanza ahora hasta la próxima Boldú, también del municipio de La Fuliola. A la altura de la cruz de término (Km 15) giramos hacia la iglesia de la Asunción, de origen románico pero muy transformada. En la parte posterior del templo, junto a unos columpios, tenemos otra fuente. A la salida de Boldú enlazamos con una pista de gravilla, siempre a merced de los elementos, pasando junto al cementerio y rodeados por la inmensidad agrícola. A los 20 minutos cruzamos la LV-3344 (el paso tiene buena visibilidad) y continuamos recto buscando la sombra de los chopos y plataneros. A 400 metros de la carretera pasamos la acequia segunda del Canal de Urgell y unos cientos de metros entramos en el Castell del Remei. Es una finca de producción vinícola de la denominación de origen Costers del Segre que pertenece al municipio de Penelles, en la comarca de La Noguera. El terreno fue conocido anteriormente como Torre del Obispo. Nos recibe el castillo (Km 17,9) y después el Santuario de la Mare de Déu del Remei, obra de Antón Fisas consagrada en junio de 1954. Hay también un molino de aceite, un buen restaurante y, al final, hay un pantano donde también podemos reponer fuerzas para afrontar los últimos 6 kilómetros de la jornada.

Una pista despide entre viñas el Castell y a 200 metros, como una pieza del Tetris, giramos 90º a la izquierda y seguidamente 90º a la derecha para acoger una recta de casi dos kilómetros entre cultivos. Termina en un cruce que seguimos a la derecha y en breve giramos a la izquierda al pasar la acequia de Boldú, que corre a nuestra vera. Comenzamos otra recta pantagruélica, esta vez con el acicate de ver la silueta de Linyola a contraluz. El paso sobre el canal auxiliar de Urgell (Km 21,7) da continuidad al soliloquio. Tras la rotonda de entrada a Linyola, población de 2.700 habitantes integrada en la comarca de la Pla d’Urgell, nos dirigimos hacia el centro urbano. Entramos por el carrer de Pau Clarís y giramos a la derecha en ligera subida por el carrer de Calderón de la Barca. Por la plaza Ángel Guimera seguimos finalmente hasta la iglesia de Santa María, de estilo gótico-renacentista y destacable por su campanario octogonal con cuatro torres de vigilancia proyectado a finales del XVI por Bartomeu Roig (Km 24).

Las dificultades

  • Etapa llana con tramos testimoniales de asfalto y con un par de salidas a la carretera – al entrar en La Fuliola y antes del Castell del Remei – donde extremar la precaución. Su dificultad es más de cabeza que física, con tramos de rectas largas y escasas referencias. En días de calor conviene salir de Tàrrega al amanecer ya que el trazado no ofrece sombra alguna .

Observaciones

  • Entre Tàrrega y Tornabous median 10 kilómetros sin población alguna, un tramo, además, carente de sombras y sin fuentes a la vista, aunque en el entorno del canal de Urgell hay varias fincas y masías. Es mejor salir con la cantimplora a rebosar y algún alimento para picar. Aunque el camino siempre provee es mejor prevenir que curar. A partir de Tornabous se suceden las poblaciones y es posible almorzar tanto en el mismo Tornabous como en La Fuliola. También en el restaurante del Castell del Remei.
  • En la actualidad no hay albergue de peregrinos en Linyola. El vecino José Caba acoge peregrinos todo el año salvo agosto y septiembre, los meses que recoge la fruta. Ofrece 6 plazas en camas bajas dispuestas en una sala del almacén que tiene en su casa, en la calle Anselmo Claver, 9. Conviene llamar antes de llegar por si no tiene el sitio preparado. Los teléfonos son el 626 663 545 y el 973 53 50 30.
  • En Linyola también hay un apartamento de 48 metros cuadrados con precios especiales para peregrinos:
    C/ Pons i Arola, 3-3º
    25240 Linyola (Lleida)
    Teléfono: 679 183 943
    http://teresapinyol.jimdo.com/linyola/
    Tarifas para peregrinos: 20 euros para un peregrino; 30 euros para dos peregrinos; 35 euros para tres peregrinos y 40 euros para cuatro peregrinos.
    El apartamento dispone de una habitación con dos camas individuales, salón-comedor con sofá cama, un baño, cocina equipada, aire acondicionado y conexión Wi-Fi.

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 4: Etapa de Tàrrega a Linyola del Albergues

Etapa 5: Etapa de Linyola a Algerri

Los albergues

Información sobre la etapa 5: Etapa de Linyola a Algerri

De la Pla d´Urgell a La Noguera. Un par de comarcas ilerdenses que fueron durante siglos bastiones del Condado medieval de Urgell y que hoy se presentan de nuevo como un vasto paisaje venoso de acequias y canales. Las tres horas que separan la ciudad del lino hasta el centro de Balaguer, marca que los ‘bicigrinos’ pueden pulverizar, son para gente paciente. Desde el Hostalnou aún cuesta esfuerzo cruzar el Segre y llegar hasta la plaza del Mercadal, bajo la sombra de la imponente Santa María. De camino a Castelló de Farfanya inciden por el norte las primeras estribaciones serranas, que se traducen posteriormente en la Serra Llarga, una barrera de coníferas y yeso entre la depresión central y el prepirineo que acompaña al horizonte cerealista y a las granjas de porcino hasta Algerri.

El itinerario

Desde la iglesia de Santa María podemos salir por la calle Mayor o por la paralela del Castell, que hace menos vuelta. Ambas desembocan en la calle de Pons i Arola (hay una sucursal de Ibercaja), que seguimos por la derecha para enlazar de frente con la calle de Ramón Formiguera. La seguimos durante 350 metros hasta las afueras de Linyola, donde giramos a la izquierda por el Camino de Balaguer, una pista ancha que avanza como un bordón. Es posible que la melodía matinal de la Pla d’Urgell se empañe con el paso de algún vehículo. El Camino de Santiago sigue dirección Balaguer y deja a la derecha el camino del Senyoret que va a Bellcaire d’Urgell (Km 2) .

Un kilómetro más adelante pasamos sobre La Canalada, un canal camuflado entre la vegetación y los cultivos (Km 3,1) , y continuamos de frente en el cruce de caminos que hay a 200 metros. Varias masías y naves, como la granja Roca (Km 4) , rompen la línea verde y plana. A un kilómetro la pista libra la Acequia Segunda por un pequeño puente de piedra (Km 5) </strong > y continúa trazando una curva. El panorama sigue inamovible y el siguiente hito es el canal de Sió</strong > (Km 7,2) </strong >, que salvamos por un puente antes de ser anunciados, con probabilidad, por una jauría de pequeños canes que custodian la masía. Después de un tobogán ya se ve Balaguer de frente, con la robusta iglesia gótica de Santa María, apodada ‘Lo Campanar’, apostada como un gigante y dominando la escena. A la derecha se encuentra la población de La Ràpita. Cruzamos por segunda vez el canal de Sió para envalentonarnos, no queda otra, con una recta de casi dos kilómetros. Las flechas del amarillo real número 529 nos sitúan junto a una carretera (Km 10,6).

La cruzamos y seguimos a mano derecha bajo un puente. A la salida doblamos a la izquierda y atravesamos un polígono. Estamos en l’Hostalnou</strong >, un pequeño núcleo de Vallfogona de Balaguer. Tras una mini rotonda salimos a la calle Prat de la Riba para cruzar el canal de Balaguer (Km 11,3) y poner los pies en la capital de la Noguera. No hay pérdida, hay que tirar ya de frente por la calle de Urgell durante 1,2 kilómetros, incluyendo un paso sobre las vías, hasta el puente de Sant Miquel sobre el Segre</strong >, que hasta finales del XIX conectaba con uno de los portales de la muralla. Cruzamos y seguimos a la izquierda, a la vera del río. A 250 metros tomamos en la acera derecha la calle de Sant Jaume y seguimos por la calle d’Avall, parcialmente porticada y repleta de pequeños comercios. Da a la plaza del Mercadal, punto de encuentro de los ciudadanos y enclave medieval, también porticado, donde sigue celebrándose cada sábado el mercado (Km 13,2).

¡Cuidado! en la plaza. Justo a la entrada hay que girar 90º a la derecha (ver señalización en el suelo) y seguir los soportales hacia la calle de la Botera. Si cruzamos la plaza de frente podríamos encontrarnos con unas flechas que dirigen a otra ruta que sigue el curso del Segre y que nos alejará del Camino de Santiago (ya se ha extraviado más de un grupo de peregrinos). Nos retiramos de la capital de La Noguera por la pronunciada calle de la Botera hasta el portal del Gel, el mejor conservado de los existentes en la vieja muralla. Una construcción que se remonta a los siglos X y XI y que estuvo comunicada por tres castillos. Continuamos, de frente, por la calle de la Muralla. Al final, a la altura del cementerio, nos desviamos ligeramente a la izquierda hasta una recta asfaltada donde la señalización de las banderolas indican 7,1 kilómetros hasta Castelló de Farfanya. Superada esta larga recta llegamos hasta la encrucijada de Camps del Real, donde un crucero nos anima a seguir el camino de la izquierda. A 150 metros escogemos la senda de la derecha, rechazando la que se dirige a la casa. La senda elegida es el Camino Viejo de Castelló de Farfanya, y pasamos de inmediato junto a una granja que viene reflejada en los mapas como Cobert del Villet. ¡Ojo!, porque 700 metros después de la granja el camino desaparece entre movimientos de tierra. Hay que continuar de frente sobre la tierra revuelta, siguiendo siempre la línea eléctrica. Pronto reaparece el camino y el itinerario discurre como una flecha entre los cultivos para cruzar una cabañera (Km 16,4).

Paulatinamente la pista, que seguimos siempre de frente, zigzaguea y se vuelve más sinuosa. La panorámica comienza a incluir frutales, como granados y olivos, carrascas, brezo y variedad de matorral. Finalmente cruzamos una cabañera asfaltada (señala 0,6 Km a la población) y en breve se muestra Castelló de Farfanya, vigilada desde el roquedo por la iglesia gótica de Santa María y el castillo. Por la calle del Calvario pasamos junto a la sala polivalente y, tras cruzar el río de Farfanya, afluente del Segre, doblamos a la izquierda por la calle Arrabal. Hay posibilidad de desviarse hacia el centro, donde se encuentra el bar social (siguiendo el Camino también encontraremos otro bar) y la iglesia de San Miguel (Km 21,2). No hay que abandonar el pueblo sin ver en el templo el excepcional retablo gótico, antes policromado, que representa varias escenas de la vida de la Virgen. Tras la calle Arrabal torcemos a la izquierda por Comtes d’Urgell, pasando junto al bar antes mencionado y, después, justo donde se encuentra la farmacia, tomamos a la derecha la calle Algerri.

Dejamos a los castellonins por el Camino del Prat y con la fragancia penetrante que destilan las granjas de porcino, uno de los pilares económicos de la comarca. Las extensiones de cereal y los frutales derivan a mano derecha hacia los copetes boscosos de la Serra Llarga, espacio de interés natural caracterizado por su composición en yeso que hace de barrera entre la depresión central y el prepirineo. Su cota más elevada ronda los 450 metros. Tras el poste que señala Camí de Algerri, prestando atención a las flechas pintadas en una de las casetas para el riego, damos un ligero rodeo hacia la izquierda, junto a una pequeña balsa, para seguir nuestro itinerario. Un poste de la Generalitat marca en este punto 5,2 kilómetros hasta el fin de etapa (Km 24).

Hasta el final de etapa calculamos 600 metros más. La pista avanza rumbo oeste, por la Plana de Dalt, y siempre paralela a la autonómica C-26, que corre a unos 400 metros a nuestra izquierda. Un largo tramo abierto, siempre que la niebla o boira frecuente de La Noguera no nos impida la vista, desemboca en un conjunto de explotaciones ganaderas que sirven de prólogo a Algerri. Se encuentra también dominada por los restos de su castillo, citado en el año 992. Accedemos al núcleo por la calle Balaguer y, pasada la calle Portal, torcemos a la derecha por la calle Carnisseri hasta la Iglesia barroca de Nostra Senyora de la Purificació d’Algerri. Pasamos junto a la portada y llegamos al Ayuntamiento y al albergue, situado justo encima del Casa de Jubilados Sant Blai (Km 29,8).

Las dificultades

  • La primera parte hasta Balaguer es plana y para el peregrino cuenta más la fuerza mental que la física. Para el ‘bicigrino’, en cambio, es un mero trámite. Desde Balaguer el itinerario es algo más quebrado, sin incomodar porque se mueve en un desnivel de 130 metros y se hace obligado repostar en Castelló de Farfanya

Observaciones

  • Hasta la entrada de Balaguer, los primeros 11 kilómetros, no hay población alguna .Hay masías en caso de apuro pero recordad llenar la cantimplora en Linyola y llevar algunos alimentos energéticos.
  • Balaguer: Gran noticia, ya hay albergue de peregrinos. Fue inaugurado el 31 de marzo de 2015. Dispone de 8 plazas y está situado en la C/Francesc Borràs, 14. En el Hotel Balaguer, junto a la Plaza del Merdadal, hacen descuento para peregrinos presentando la credencial.
  • Algerri: Además del albergue del peregrino, el municipio ofrece: Servicio de restauración en el bar Cal Sigle y en el bar-restaurante Parador Algerri, donde en este último también podéis alquilar una habitación del hostal; Servicio de comercio con productos propios o de proximidad en Cal Serrallé, PlaOví y Forn de Pa Artesà Pau Borràs; y Servicio de farmacia que dispone de suplementos dietéticos para el deporte.

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 5: Etapa de Linyola a Algerri del Albergues

Etapa 6: Etapa de Algerri a Tamarite de Litera

Los albergues

Información sobre la etapa 6: Etapa de Algerri a Tamarite de Litera

La gran infraestructura de riego cercana a Algerri preludia el paso por el cauce del Noguera Ribagorçana, que marca la divisoria con la comarca del Segriá. Los topónimos de Algerri y Alfarràs destilan tiempos de dominación árabe y tras esta última localidad, única intermedia de la jornada, el Camino se despide de Cataluña y se adentra en Aragón por la provincia de Huesca. Las tierras de La Litera, de labrantíos y tozales, conducen al viajero durante 14 largos kilómetros hasta la población tamaritana.

El itinerario

Volvemos sobre nuestros pasos, pasando de nuevo junto a la iglesia y tomando la rúa de la izquierda. Seguimos por la calle de la Palma y, a la derecha, por la calle de la Bassa, que nos deja al pie de la carretera. Pasamos junto al bar-gasolinera y recorremos los primeros metros de la etapa por el arcén de la C-26, salida bien indicada por las flechas amarillas que marcan año tras año los Amics dels Pelegrins a Santiago – Barcelona. Caminamos por el asfalto unos 600 metros y abandonamos la carretera por la izquierda, internándonos por el Camí d’Almenar (así aparece recogido en los mapas). Avanzamos sin pérdida a la vera de los olivares, viendo al frente la localidad de Almenar, hasta cruzar el tramo A del canal Algerri-Balaguer, infraestructura de los años 90 que permite regar con las aguas del Noguera Ribagorçana una superficie estimada de 8.000 hectáreas (Km 3,5).

En este punto surgen dos alternativas: continuar por la señalización de la Generalitat o seguir por el tramo que recomiendan los Amics dels Pelegrins, marcado con flechas amarillas y que progresa por la derecha, siguiendo el curso del canal por la pista de servicio. Tras 2,2 kilómetros, pasado el picadero que se encuentra en alto, salimos a la carretera C-26 (Km 5,7) y la seguimos por la izquierda, llegando al paso del río Noguera Ribagorçana, que establece el límite entre las comarcas de La Noguera y del Segriá. Nos presentamos en Alfarrás, último pueblo de Cataluña en el Camino y única población intermedia de la etapa. Pasamos a la entrada sobre el canal de Pinyana, el regadío más antiguo de Cataluña, ya que se trata de la prolongación de la primera acequia de Almenar construida a mediados del siglo XII. Alfarrás es una población grande con todos los servicios y recordad que el único avituallamiento de la etapa (Km 7,2).

El itinerario urbano no tiene pérdida alguna, Alfarrás se atraviesa de frente por la avenida de Balmes, coincidente con la carretera. La rotonda de la la N-230 la sorteamos también de frente para retomar la jornada por el arcén de la C-26. Después de kilómetro y medio en ligera subida llegamos al canal elevado de Aragón y Cataluña, donde este itinerario jacobeo despide a Lleida y Cataluña para dar la bienvenida a Huesca y Aragón. También decimos adiós el Segriá para descubrir la comarca de la Litera (Km 9,2).

A 200 metros abandonamos la carretera por la izquierda en el cruce de Almacelles y seguidamente entramos en el camino que nace a la derecha, junto a una casa con alberca. Ojo, porque a 300 metros dejamos el camino, cuando éste traza una curva hacia la izquierda, y nos internamos a la derecha por el pasto siguiendo unas rodadas. Nos ayuda a guiarnos alguna flecha pintada junto al tronco de algún frutal. En unos cientos de metros entramos en otro camino, bien marcado, que avanza a 50 metros de la carretera A-140. El aroma a porcino de días anteriores regresa a nuestras narices y la pista discurre de frente sin aparentes complicaciones al margen de algunas balsas, granjas y casas de campo conocidas en esta zona como Torres.

Cruzamos un camino asfaltado junto a Torre del Rito que no es otro que la perpendicular cabañera de Les Estoles (Km 12,2), cuyo nombre no aparece señalizado. Un cuarto de hora más tarde hacemos lo propio con la cabañera de Les Torrasses (Km 13,4) y medio kilómetro después giramos a la derecha y a continuación a la izquierda, recuperando la dirección. Atención porque no hay que continuar por el camino marcado para entrenamientos de mushing. La pista, en algunos tramos ya pavimentada, progresa sin más cambios de rumbo y pasa junto a una balsa y el cruce que lleva a una sabina albar milenaria (Km 15,9). De frente llegamos en menos de un kilómetro a la ermita de Sant Roc, barroca y en piedra arenisca (Km 16,7).

Tras la ermita continuamos recto y pasamos la acequia de la Magdalena (Km 17,2). En el tramo final, interminable por la aparente proximidad de un Tamarite de Litera encajado entre las paredes de arenisca, se suceden varios toboganes que hacen aún más costosa la llegada. Pasado el campo de fútbol y el instituto llegamos a la A-140 y la seguimos por la derecha hacia la entrada del pueblo.
(Km 21,3).

Las dificultades

  • Entre el punto más alto y más bajo de la etapa sólo median 88 metros de altura. El perfil es bastante cómodo, sólo hay una ligerísima subida entre Alfarràs y el Canal de Aragón y Cataluña y en la parte final de la jornada.
  • A partir del Canal de Aragón y Cataluña (Km 9,2) hay que prestar mucha atención a la señalización. Hay bastantes flechas y el trazado apenas tiene cambios de dirección pero en algunos puntos podemos despistarnos.

Observaciones

  • Alfarràs, con todos los servicios, es la única población intermedia de la jornada y es recomendable hacer un alto para reponer. Conviene llevar algún alimento y bien de agua, ya que el último tramo de la jornada, aproximadamente los últimos 4,5 kilómetros desde la ermita de Sant Roc, se hacen un tanto pesados.

Entre semana se pueden recoger las llaves del albergue de Tamarite de Litera en la Policía Local y los fines de semana hay que ponerse en contacto con Carmina en el 625 537 622.

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 6: Etapa de Algerri a Tamarite de Litera del Albergues

Etapa 7: Etapa de Tamarite de Litera a Monzón

Los albergues

Información sobre la etapa 7: Etapa de Tamarite de Litera a Monzón

La jornada tira una línea recta, casi de escuadra y cartabón, entre Tamarite y Monzón, capital del Cinca Medio, cabecera de una encomienda templaria y sede en el pasado de las Cortes de la Corona de Aragón. Ni una sola población asoma entre ambas localidades porque el itinerario deja Binéfar unos tres kilómetros al sur, así que conviene llevar la mochila bien repleta. Más canales de riego que serpentean por un terreno cómodo rompen tímidamente el panorama ocre y verde de los cultivos. A la entrada de Monzón, un panel informa sobre la espécula, una pequeña medalla de plomo que los antiguos peregrinos obtenían al pasar por ciertos santuarios y que se colgaban a modo de collar o cosían en su ropa. Acreditaban su peregrinación, al igual que los sellos de tinta que se estampan hoy día.

El itinerario

La señalización arranca en el mismo albergue, en la calle Residencia. Si desayunamos en Tamarite, más que recomendable un buen chocolate espeso con unos churros, podemos retomar el itinerario junto a la administración de lotería, en la calle San Miguel. Es una rúa en subida con unas escaleras en el tramo final que llevan a la calle Patrocinio. Tras ella tomamos una pista de tierra que progresa hasta el polígono industrial. Lo superamos y cogemos la pista que cruza el canal de Aragón y Cataluña, infraestructura de más de 100 kilómetros inaugurada en 1906 por Alfonso XIII (Km 1,9). Continuamos de frente junto a una casa de adobe y, en la siguiente bifurcación, tomamos la pista de la izquierda, bajo la línea eléctrica. Volvemos a pasar el canal dos veces más y tras el segundo cruce seguimos pegados a su curso. Abandonamos la compañía del canal 1,8 kilómetros más adelante y salimos por una pista que nace a mano izquierda, junto a una pasarela (Km 5,3).

Progresamos sin pérdida hasta superar una pequeña cota instalada a 371 metros de altitud (Km 6,7). Aún bajo los dominios de La Litera, ensanchamos la panorámica y bajamos de frente entre el carrascal disperso. En breve cruzamos un canal de riego secundario y avanzamos recto por la pista, que en época de lluvias se convierte en un barrizal con numerosos charcos. No hay pérdida. Aspersores y cultivos se difuminan a nuestro paso y tras casi una hora cruzamos la carretera A-133, ecuador de la jornada que une Binéfar con San Esteban de Litera (Km 10,7).

Seguimos de frente tras el cruce, entrando ya en la comarca del Cinca Medio, y aproximadamente a kilómetro y medio la pista se bifurca. Una caseta blanca de riego divide los dos caminos y la señalización anima a seguir por la derecha. Medio kilómetro más adelante un cartel nos anuncia la entrada en la comarca del Cinca Medio y cerca de dos kilómetros después nos encontramos con el canal de Zaidín, conducción derivada del canal de Aragón y Cataluña con 47 kilómetros de recorrido (Km 14,5).

Seguimos su curso unos cientos de metros y lo cruzamos para proseguir junto a una línea de alta tensión. Pronto distinguimos con claridad la silueta del castillo de origen árabe de Monzón, donado a los templarios por Ramón Berenguer IV en 1143 por su participación en la Reconquista. La caminata no nos deparará grandes sorpresas, quizás sólo los ladridos de algunos perros al pasar junto a unas casas aisladas. La pista se vuelve alquitranada y tras la casa bautizada como El Campillo pasamos bajo la autovía Lérida – Huesca A-22 (Km 18,3).

Un kilómetro más tarde cruzamos un puente sobre las vías y continuamos a la derecha hasta la entrada de Monzón. Hay que atravesar la avenida de Lérida y proseguir casi de frente por la calle Joaquín Costa, adornada con vieiras en el pavimento. El itinerario urbano pasa junto a la concatedral de Santa María del Romeral, Monumento Nacional desde 1994, de origen románico de los siglos XII y XII y alterada en siglos posteriores por el gótico y el barroco. La torre de ladrillo se colocó a principios del XVII. La dedicada a Joaquín Costa, montisonense y máximo representante del regeneracionismo, enlaza con la calle y plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento (Km 21,6).

Las dificultades

  • El único inconveniente de la séptima etapa, que puede hacerse en 5 horas, es la ausencia de localidades intermedias. Aunque hay explotaciones agropecuarias y casas aisladas, como siempre conviene llevar llena la cantimplora y algún bocadillo, fruta, frutos secos, barritas energéticas, etc. También, si ha llovido los días anteriores, no están de más unas polainas.

Observaciones

En la actualidad Monzón carece de albergue como tal pero el Ayuntamiento permite a los peregrinos utilizar como albergue del Camino su Residencia Municipal de Deportistas. Para ello aplica las mismas tasas que tenemos vigentes a tal fin:

Solo alojamiento en habitación de uso individual: 18,50 euros por persona; solo alojamiento en habitación doble: 16,60 euros por persona; alojamiento para grupos (4 personas o más): 10 euros por persona (se hace un pago conjunto para toda la habitación). Hay habitaciones que disponen de baño individual y otras que comparten un baño entre 2 habitaciones. Todo ello está sujeto a disponibilidad en el momento de tramitar la reserva, que deberá ir acompañada de un archivo con la fotocopia escaneada del DNI de todos los usuarios.

También señalamos varios hostales aunque también hay hoteles:

Hostal Casa de Gloria
C/ Barón de Eroles, 24
22400 Monzón – Huesca
Teléfonos: 974 400 098, 609 316 143
http://www.casadegloria.es
Habitación individual: 40 euros. Doble: 50 euros

Hostal La Carrasca
Avda. Binaced, 2
22400 Monzón – Huesca
Teléfono: 974 400 004
hostallacarrasca@hotmail.com
Habitación individual: 22 euros. Doble: 40 euros

Hostal Venecia
C/ Cervantes, 3 y ampliación en la calle Lope de Vega, 6
22400 Monzón – Huesca
Teléfonos: 974 403 699, 617 104 793
http://www.hostalvenecia.com
Habitación individual: Entre 22 y 24 euros. Doble: Entre 38 y 43 euros.

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 7: Etapa de Tamarite de Litera a Monzón del Albergues

Etapa 8: Etapa de Monzón a Berbegal

Los albergues

Información sobre la etapa 8: Etapa de Monzón a Berbegal

El Camino de Santiago, que sigue aprovechando el trazado de incontables vías romanas, busca hoy los pasos de la calzada Ilerda-Osca, que se dirigía después a Caesaraugusta y que dará que hablar en próximas jornadas. En las cercanías de Monzón, en un punto aún sin concretar, se encontraba Tolous, una de las mansio o lugares preparados al pie de la calzada para descanso de bestias y viajeros. Entre Selgua e Ilche, al pie del arroyo del Camino Viejo, el Cinca Medio entrega el bordón al Somontano, y éste se dirige en busca de la siguiente mansio, apodada Caum, quizás situada en la fuente de Ilche o junto a la ermita de Santa Águeda. La ingeniería romana sí que aflora a la superficie en el ascenso a Berbegal, fin de etapa sobre una escarpada atalaya.

El itinerario

¡Aviso importante! Para pernoctar en el albergue de Berbegal es necesario avisar al Ayuntamiento (teléfono: 974 30 10 01) al menos un día antes de la llegada. En caso de llegar en fin de semana hay que avisar como muy tarde el viernes.

Dejamos la plaza por la calle Juan de Lanuza, junto a una sucursal de Ibercaja, y cruzamos el puente sobre el río Sosa, que vierte sus aguas al Cinca un kilómetro más adelante. Tras el Hospital de San Francisco, documentado ya en 1235 y casi demolido para crear el auditorio y el conservatorio profesional, llegamos al paseo de San Juan Bosco, coincidente con la carretera nacional. Lo seguimos a la izquierda, pasando junto a Los Salesianos, y dejamos Monzón por el arcén de la N-240. Salvamos el río Cinca y 400 metros más adelante cogemos el cruce hacia Alcolea y Berbegal. Seguidamente torcemos a la derecha y pasamos bajo las vías del tren. Al llegar a una gravera abandonada, que luego fue empresa metalúrgica, giramos a la izquierda y tomamos el camino viejo de Selgua (Km 2,3).

El primer tramo es en ligera subida y luego llaneamos hasta cruzar las vías. Nada más pasarlas giramos noventa grados a la izquierda y vamos paralelos a una acequia unos 150 metros. Entonces torcemos a la derecha y continuamos el itinerario entre naves empresariales y un buen surtido de torres de alta tensión que suelen estar plagadas de cigueñas. El camino, la cañada real de Ilche a Monzón, presenta durante un corto trecho una traza poco nítida pero la seguridad es plena. Entramos en Selgua por la calle Camino Monzón y llegamos junto a la iglesia de Santa María del Romeral, templo neoclásico cuya imagen titular fue destruida en la Guerra Civil (Km 6,8).

Giramos a la derecha junto al bar social por la calle Ugarte y al llegar junto a casa Forniés seguimos la calle del Romero por la izquierda. Avanzamos hasta la plaza Joaquín Costa, donde se encuentra el parque del Ciar, y continuamos a la derecha por la calle Arrabal. La calle revierte en un camino que nos aleja de Selgua. A 180 metros cogemos una pista que sale a la derecha y que conduce a otra más ancha. Ésta la seguimos por la izquierda durante 400 metros y nos lleva a cruzar la carretera para tomar un camino. Muy pronto cruzamos el Barranco de la Clamor, tributario del río Alcanadre (Km 8,4).

Nada más pasar el barranco, ¡ojo!, no seguimos de frente sino que vamos hacia la derecha. Antes de reencontrarnos con la carretera principal giramos a la izquierda y rápidamente a la derecha. Ahora sí, ya de frente, seguimos junto al arroyo del Camino Viejo. Más adelante decimos adiós al Cinca Medio y entramos en la comarca del Somontano. El cartel de despedida nos recuerda que “sólo” nos quedan 936 kilómetros hasta Santiago. Ánimo (Km 11,1). Veinte minutos después salvamos el arroyo, cruzando también la Cañada Real de Barbastro a Terreu (Km 12,7). Seguimos recto y llegamos finalmente a la carretera, justo a la altura de Ilche. Entramos en la población somontana y pasamos junto a la iglesia de San Juan Bautista, de 1734 (Km 13,8). Al lado hay una rica fuente y al final de la calle, la de San Cosme y San Damián, un local social con máquinas de vending (ver observaciones).

Dejamos Ilche para regresar de nuevo a la carretera A-1224, que tomamos hacia la derecha. Si al final de la calle San Cosme y San Damián veis alguna flecha que señala en dirección a una acequia, no la sigáis, da mucha vuelta y apenas recorta tramo de carretera. Avanzamos 300 metros por el asfalto y lo dejamos por la izquierda para continuar, de nuevo, junto al arroyo del Camino Viejo. En época de lluvias este tramo, entre cañas, puede convertirse en una zona fácilmente inundable. Veremos marcas del GR-45, uno de los senderos que atraviesan las tierras del Somontano desde Bierge a Colungo. La ruta jacobea, entre viñas dispersas, nos transporta hasta la ermita de Santa Águeda. Al lado se encuentra una mole de arenisca conocida por el nombre de ‘piedra de Las Brujas’. La ermita, restaurada, es muy sencilla, del siglo XII, probablemente construida a la vera del camino que fue calzada romana. Hay una fuente que mana cuando quiere y un merendero para tomar un respiro (Km 16,5).

El camino, más que evidente, nos lleva hasta la carretera, que cruzamos con atención. Tras el canal de Terreu, canal de riego del Alto Aragón que entró servicio en el año 1971 (Km 18,4), pisamos sobre el trazo de la antigua calzada. Está balizado con unas estacas con el logotipo de Camino Histórico y un panel informativo. Salimos a la carretera que se dirige a La Perdiguera y la seguimos 90 metros por la derecha. La dejamos entonces por la izquierda y pasaremos junto al campo de fútbol para acercarnos hasta el pueblo. El desnivel es fuerte y alcanzamos finalmente Berbegal por la senda retorcida y pavimentada del Meridiano. Su nombre debido a que el Meridiano imaginario de Greenwich pasa por esta localidad. A la derecha, junto a la pista de juego, hay un estratégico mirador. El albergue se encuentra nada más coronar, en la casa Bergallo, y hay que contactar con Manu, el hospitalero, en el 676 691 958. Si no se contacta hay que dirigirse al bar Meridiano, junto a la iglesia de Santa María la Blanca (Km 20,1).

Las dificultades

  • La etapa no presenta dureza alguna, salvo los últimos 700 metros de ascenso a Berbegal. Hay que prestar atención a la travesía por la N-240, a la salida de Monzón, al paso sobre una vía de transporte de mercancías y a varias intersecciones con la A-1224: después de Selgua, para entrar en Ilche y entre la ermita de Santa Águeda y el canal de Terreu.

Observaciones

  • En Selgua hay un bar social y una tienda que abre de 9 a 14 horas. Es la ultima casa saliendo a mano derecha, una persiana de metal es el punto de referencia. También hay posibilidad de pernoctar en el Hostal Casa Fornies, c/ Romero, 2. Teléfono 947 417 169. (Es necesario reservar).

     

  • En Ilche, al final de la calle principal, hay un local social con varias máquinas de vending. Si está cerrado se puede contactar con María José en el 616 759 189.

 

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 8: Etapa de Monzón a Berbegal del Albergues

Etapa 9: Etapa de Berbegal a Pueyo de Fañanás

Los albergues

Información sobre la etapa 9: Etapa de Berbegal a Pueyo de Fañanás

Hacia La Cuadrada, última del Somontano y paso de una cañada procedente del Pirineo, la sombra del peregrino proyecta una recta de delineante, como lo hace Berbegal, sumida en la penumbra del contraluz. Un paseo junto al canal orienta entonces hasta Pertusa, primera población de la Hoya de Huesca y ya nombrada en el Itinerario de Antonino del siglo III sobre vías romanas. Los restos de lo que fue un soberbio puente sobre el río Alcanadre así lo atestigua. De otro enclave natural para la defensa presume Antillón, que aún conserva varios de los torreones de la muralla. Sus oteros, que dominan cientos de kilómetros, llevan apaciblemente al pie de una vía pecuaria, bajo la que se disfraza la calzada romana que cruza el Guatizalema, ya junto a Pueyo de Fañanás.

El itinerario

Del albergue de Berbegal hay que dirigirse de nuevo al bar Meridiano, en la plaza España frente a Santa María la Blanca. Situándonos frente al bar tomamos la calle La Iglesia, la bocacalle de la izquierda. Al final de esta rúa giramos 90º a la izquierda por un tramo de cemento para bajar a la carretera. Se cruza, abriendo la cancela de un solar que se encuentra en obras, y se continúa de frente atendiendo a las flechas amarillas y a unas señales del GR-45 que indican La Perdiguera. Para más seguridad vemos el nombre de La Cuadrada en una fachada. Un camino pedregoso desciende del altozano, dejando a mano derecha una nave ganadera y pasa bajo el tendido eléctrico. El rumbo que seguiremos hasta la Cuadrada parece trazado por un delineante, porque si fijamos la mirada al frente distinguiremos el conjunto blanco de La Cuadrada, que desde aquí apenas parece levantar un palmo del suelo. Persiguiendo nuestra sombra y volviendo la mirada para ver un interesante contraluz de Berbegal, avanzamos por el camino casi desnudo, sólo vestido por algunos almendros, y deleitándonos con profundas panorámicas. En una bifurcación en V seguimos el camino de la izquierda (Km 2,5) .

Ya en el último tramo, el camino tiende a borrarse y se convierte en unas rodadas que seguimos sin dificultad, ya con la vista fijada en el primer objetivo: La Cuadrada, diminuta población de Torres de Alcanadre, y la última del Somontano de Barbastro que cruza el Camino de Santiago. En las proximidades quedan aún algunos corrales que daban refugio al ganado de la cañada que unía Mequinenza y el pirenaico valle de Broto. Entramos por la calle Berbegal y giramos a la derecha por la calle mayor, que termina en una zona de descanso donde sería pecado no hacer un alto. El tejadillo y la fuente son de 10 (Km 6,3) .

Giramos a la izquierda junto al crucero para tomar la pista que lleva al canal de Pertusa, una obra derivada del canal del Cinca (Km 7,4) . Cruzamos el canal y seguimos por la derecha, acompañando su curso por la pista de servicio, flanqueada de juníperos. A los 2,3 kilómetros el canal viaja escondido (Km 9,7) y aún avanzamos 1,3 kilómetros más por la pista asfaltada. Antes de la señal de prohibido el paso, abandonamos por la izquierda la compañía del canal para salir a la carretera A-1217. La seguimos a la derecha hasta las puertas de Pertusa, paso seguro de la vía romana Ilerda – Osca y abrazada por un meandro del río Alcanadre, todo un perfecto modelo de oppidum. Abandonamos la A-1217 por el arcén izquierdo para entrar junto a unas bodegas excavadas y accedemos al núcleo por la calle La Tallada. Pertusa es la primera localidad de La Hoya de Huesca en el Camino (Km 12,6).

El parque infantil es el lugar idóneo para hacer la segunda parada de la jornada (ver apartado observaciones con los servicios y dónde pedir las llaves del albergue). Más al interior, no hay que perderse la torre hexagonal exenta construida en 1578. Se atribuye a Juan de Herrera (El Escorial, Aranjuez, etc) o a alguno de los arquitectos de su escuela. También merece la cripta románica situada bajo el altar de la iglesia barroca de Santa María. Desde el parque de juegos bajamos unas escaleras hasta el puente de la carretera sobre el Alcanadre, afluente del Cinca. Aguas abajo aún sobreviven los extremos de un formidable puente romano que permitía el paso de la calzada. Aguas arriba vuela el acueducto del canal del Cinca. Nada más pasar el puente subimos a la derecha por un camino pedregoso entre montículos de arcilla y arenisca. Es un atajo que evita varias curvas de herradura de la A-1217. Salimos a ella y la seguimos por la derecha. Ahora viene un buen tramo de carretera con un arcén testimonial. Pronto, antes del punto kilométrico 25, pasamos sobre el canal del Cinca, obra hidráulica de 90 kilómetros regada por los potentes embalses del Mediano y El Grado, (Km 14)

.

Sembrados y copetes de arenisca encauzan la carretera. La dejamos por el arcén derecho antes de llegar al punto kilométrico 22, por un camino medio oculto entre carrascas. Justo en ese punto, al otro lado de la carretera, se sitúa el cementerio. Aparte de las omnipresentes flechas veremos también las estacas jacobeas colocadas por la Hoya de Huesca en su plan de dinamización turística. El camino avanza hasta Antillón, altivo sobre otro teso y aún custodio de varios torreones de la muralla medieval, que defendía al vecindario con el también socorro de la empalizada natural que formaban las viviendas. El camino delega en una pista pavimentada que sube hasta la carretera y aviva el resuello. Si disponemos algo de tiempo es recomendable ir a la parte alta y ver las torres de Casa Cebollero y de la Cárcel, así como disfrutar de las vistas pirenaicas y de la Hoya que nos brinda un mirador. Algo más cerca quedan la iglesia de la Natividad, con vestigios románicos en la torre y en la portada, la almazara y el horno de pan. En un lateral del Ayuntamiento hay un bar social, con conexión a Internet, donde los vecinos han habilitado amablemente un par de literas para pernoctar. Si está cerrado preguntar por José María. (Km 17,8) .

Seguidamente dejamos la carretera en Antillón, junto al p.k 21, para subir por la cabañera de San Juan, una pista pavimentada que pasa bajo la ermita de San Juan, del siglo XVIII. Nos encaramamos a un balcón pedregoso, flanqueado por almendros y algunas construcciones agrícolas que domina desde la cercana población de Blecua y el barranco de la Hormiga hasta la Sierra y Cañones de Guara, con las tres Sorores pirenaicas sacando la cabeza al fondo de la postal. Es una parte para disfrutar, también con algunos cerezos y unas manchas de carrascas guiando la marcha, después del inusual empacho de asfalto que traíamos desde el canal de Pertusa. A 3,5 kilómetros de Antillón, ¡atención! , hay una bifurcación y giramos por el camino de la derecha (Km 21,3) Bajamos para recibir pronto el olor de una balsa de purines, junto a una granja, y damos a otra pista que seguimos por la derecha. A 200 metros, nace otra a la izquierda (Km 22,6) .

En este punto hay que decidir entre tomar esta nueva pista (vía romana) o continuar de frente hasta la A-1217, que se encuentra 400 metros más adelante. La opción por carretera, que ya ha dejado de señalizarse aunque no admite pérdida, ahorra 1,5 kilómetros pero implica casi 4,5 kilómetros de asfalto con varios toboganes hasta Pueyo de Fañanás. Si nos desviamos por la pista, opción señalizada en primavera de 2012 con flechas amarillas y que entronca con el trazado de la vía romana, tardaremos 20 minutos más pero evitaremos exponernos al tráfico (esta alternativa sale marcada en rojo en el mapa de la etapa aunque el perfil y la distancia total de 27,5 km hacen referencia a la opción por la carretera). Optamos por coger el camino, que pasa bajo la línea eléctrica (en un alto a mano izquierda se encuentra la ermita de San Gregorio) y continúa recto. Seguimos siempre de frente durante 2,3 kilómetros hasta llegar al cruce con la colada real de Antillón a Huerto, desenmascarada por la señal de ‘Vía Romana’ (Km 24,9) .

Aquí tomamos el camino de la derecha, el que está rodeado de carrascas. Es la colada real, por la que avanzamos ya de frente sin atender a desvíos. A 2,1 kilómetros pasamos junto a una granja y continuamos recto hasta bajar próximos a la acequia de las Lacunas y el río Guatizalema, punto por el que vadearía el cauce la calzada romana de Ilerda a Osca . Ciento cincuenta metros antes de llegar al río giramos 90º a la derecha (Km 27,9) y vamos acercándonos a Pueyo de Fañanás por la parte sur. Una sola calle nos lleva hasta la plaza, donde se encuentra el bar social y el albergue, justo encima (Km 29) .

Las dificultades

  • Jornada larga respecto a las de días pasados. Salvo la distancia, fácilmente salvable si dormimos en Pertusa o en las literas de Antillón, sólo hay que reseñar los dos tramos de carretera: el de Pertusa a Antillón y el del final de etapa, que como hemos contado se puede suprimir. Los únicos repechos se encuentran a la salida de Pertusa y al entrar y salir de Antillón.

Observaciones

  • El bar de Pertusa que se encuentra junto al parque infantil está actualmente CERRADO. El teléfono para confirmar es el 633 712 320. Más al interior del pueblo, junto a la torre exenta de la iglesia, hay otro bar más pequeño que lo regenta José Cavero. El que quiera pernoctar en el albergue tiene que ir a este último a identificarse y sellar la credencial. Las llaves las puede tener José o Consuelo, que vive un poco más abajo.
    En Antillón, en el kilómetro 17,8, hay un bar social en el lateral del Ayuntamiento que lleva José María.

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 9: Etapa de Berbegal a Pueyo de Fañanás del Albergues

Etapa 10: Etapa de Pueyo de Fañanás a Huesca

Los albergues

Información sobre la etapa 10: Etapa de Pueyo de Fañanás a Huesca

Huesca, heredera de la romana Osca y de la íbera Bolskan, que acuñó monedas con un jinete armado en el reverso que protagoniza el escudo municipal, es la primera gran urbe desde Montserrat. Apenas docena y media de kilómetros separan Pueyo de Fañanás de la capital. Antes hay que atravesar casi de linde a linde el municipio de Alcála del Obispo, con Fañanás y su ermita de Bureta, vestigio de un hospital para enfermos y peregrinos del siglo XII, y la atemporal Ola. El alto del Saso, una alfombra sobre una línea subterránea de galerías, ofrece la primera vista de la ciudad de los dos ríos y del célebre castillo de Montearagón sobre las huertas de Quicena.

El itinerario

Doblamos a mano derecha por la calle que hay junto a la iglesia y salimos a la carretera A-1217. Hay que seguirla por la izquierda hasta Fañanás. Esta población es también del municipio de Alcalá del Obispo, por el que discurrirá más de la mitad del trayecto de esta décima etapa. Antes de llegar cruzamos el río Guatizalema, venido desde el municipio de Sabiñánigo y que aporta su caudal al río Alcanadre (Km 1,1) . Vemos a continuación el magnífico porte de la iglesia de San Juan Bautista, del siglo XVI y levantada sobre una fortificación. Dejamos la carretera para entrar en Fañanás por la avenida de Bureta (marquesina), que nos lleva hasta la plaza Mayor Un escudo de armas fechado en 1781 adorna una de las casas (Km 1,8). .

En la plaza giramos a la izquierda y salimos por una pista pavimentada, entre viviendas y huertas, que revierte en un camino de tierra por el que abandonamos la población. A unos 600 metros en línea recta, alejada del camino a la derecha, se encuentra la ermita de Bureta, restaurada en 2001 y heredera de un hospital del siglo XII. Pegada a la ermita se encuentra la casa del Santero. A 1,4 kilómetros del centro de Fañanás (Km 3,2) ¡atención! , llegamos a una bifurcación. Hay que salir del camino por la izquierda, sobre una costra de piedra cicatrizada por el agua. Varias flechas y una estaca mimetizada nos ayudan a distinguirla. Esta senda, con algunos charcos de las acequias de Abrisén y del Molino, conduce hasta la carretera A-1219 (Km 5,2) , que seguimos a mano derecha hasta el cruce de Ola, a 750 metros.

Tras el río Botella entramos en esta población alcalaína de apenas dos docenas de vecinos. El Camino no pasa por la plaza de la iglesia pero se puede acceder a ésta bajo un arco. Tiene una fuente y varios bancos perfectos para asestar el primer bocado. Ola desprende un halo atemporal. La parroquial de Santa Cruz es del siglo XVII y abundan las casonas de piedra de siglos pasados con su escudo sobre el dintel (Km 6,6) .

Dejamos Ola por una pista pavimentada que pasa a ser de tierra. Unas naves ganaderas con sus silos a mano izquierda y un abrevadero sobresalen entre parcelas de cultivo y carrascales. Vamos ganando algo de altura, dejando a la derecha el acceso a otra nave, y pasando más adelante junto a la paridera de Montori, una nave en ladrillo y piedra medio desplomada. Coronamos a continuación el Saso para obtener la primera gran panorámica de Huesca. Hasta el albergue de la capital aún restan 7 kilómetros (Km 10,3) . En el cerro hay una torre de vigilancia forestal y se distingue al fondo, a mano derecha, el Castillo de Montearagón, fortificación que ordenó construir Sancho Ramírez en 1086 como línea de avance en la conquista de Huesca. El Camino de Santiago desciende de Saso por la Ruta de las Trincheras, un sendero de pequeño recorrido (PR-HU-144) que debe su nombre a la línea de trincheras de la Guerra Civil con galerías subterráneas y nidos de ametralladora.

La bajada entraña cierta dificultad, especialmente con agua y barro por el riesgo de resbalones. Los ciclistas tendrán que echar pie a tierra. El terreno más abajo continúa irregular por el paso de torrenteras y nuestro itinerario pasa junto a la caseta redonda, situada a mano izquierda. Un guardaviñas que además de custodiar los cultivos sirvió como punto de peaje de la Cañada Real (Km 11,2) . Continuamos de frente pasando el desvío a Tierz, topónimo procedente del término viario latino Tertium Milliarium, una referencia más al paso de la calzada romana que unía Lleida y Huesca y continuaba a Zaragoza. Los que quieran hacer una parada pueden desviarse medio kilómetro hasta la población y regresar. Cruzamos de frente la carretera que une Bellestar del Flumen y Tierz y avanzamos rectos como una flecha hasta el paso sobre el río Flumen (Km 13,2).

Tras cruzarlo giramos 90º a la izquierda en dirección a la Ermita de Salas. Una estrecha senda recorre la ribera del río (en fin de semana repleta de caminantes) durante un kilómetro y en un punto giramos para tomar el camino que lleva a las huertas de Almériz o Salas. A los veinte minutos, pasada una hípica, cruzamos el río Isuela para acceder al Santuario de Santa María de Salas. Monumento Nacional desde 1951, fue modificado en el siglo XVIII en estilo barroco. En 1250 Jaime I el Conquistador firmó un “Privilegio de Protección y Salvaguarda” para todos aquellos peregrinos que pasasen por este Santuario. De este lugar procede una espécula peregrina del siglo XIII, una lámina o medalla de plomo a modo de sello que los peregrinos recogían en los lugares que visitaban y que, cosidas en sus ropajes, acreditaban su paso (Km 15,7) .

Junto a la torre eléctrica, marcada con la inscripción A.P, parte el itinerario al Hospital de Peregrinos San Galindo, nombre en recuerdo del peregrino-hospitalero que está enterrado en Salas. Sale a la derecha por un camino asfaltado que lleva hasta la ronda de Isuela. Giramos a mano derecha, seguimos de frente tras la rotonda y nos desviamos por la primera o segunda bocacalle de la izquierda (calles de Nuestra Señora de la Huerta o calle de Sena) para desembocar en Valentín Gardeta. En el número 34 se encuentra el albergue inaugurado en 2011 (Km 17,4) .

Las dificultades

  • En cuanto a la seguridad, sólo apuntar los dos tramos de carretera entre Pueyo y Fañanás y la recta hasta el desvío de Ola. Desde esta población hasta el alto del Saso tan sólo hay 60 metros de desnivel. Más dificultad entraña la bajada, por torcedura o riesgo de resbalón.

Observaciones

  • Fañanás tiene bar social y el que quiera desayunar o almorzar puede avisar a Alfredo (Teléfono: 974 28 02 35) el día de antes. La tarde de antes en Pueyo conviene comprar algo para desayunar y algún bocata para la etapa. También es posible desviarse medio kilómetro a Tierz.
  • El albergue de peregrinos de Huesca (Hospital de Peregrinos San Galindo) abre a partir de las 13.30. Hay varios móviles apuntados en la puerta.

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 10: Etapa de Pueyo de Fañanás a Huesca del Albergues

Etapa 11: Etapa de Huesca a Bolea

Los albergues

Información sobre la etapa 11: Etapa de Huesca a Bolea

Una ronda paralela al río Isuela despide a la ciudad de las 100 torres, amurallada por los musulmanes en el siglo IX. Otro itinerario, más largo, atraviesa la parte más antigua por mil y un pasajes, descubriendo al patrón San Lorenzo, al bello San Pedro el Viejo y a la catedral, situada en la cota más alta sobre la vieja mezquita. Las Miguelas, el convento de las carmelitas venidas de Sariñena, se funden en el camino de La Cruz del Palmo, guía hacia la alberca de Cortés, preámbulo de Chimillas. La única población intermedia con servicios lleva a un paisaje de plantíos y bosquetes de carrascas, donde pacen las propiedades agrícolas de Becha y Anzano. Finalmente, una recta sin fin accede al promontorio donde descansa Bolea, terruño islámico casi irreductible durante la reconquista.

El itinerario

La primera flecha guía de frente a la puerta del Hospital de Peregrinos por la calle del Hermano Martín Coronas. Cruzamos los dos carriles del paseo de Ramón y Cajal y nos internamos por la calle del Velódromo, que nace junto al Hospital del Sagrado Corazón de Jesús. Desemboca en el paseo de Lucas Mallada, paralelo siempre al río Isuela. Ya no abandonamos esta arteria pegada al cauce, siguiendo de frente en una rotonda (podemos encontrar algunas flechas amarillas en los bordillos del paseo) y junto a varios jardines. A la izquierda podremos ver la línea de la muralla, en la ronda de Montearagón, y después el convento de las Miguelas. Unos cientos de metros después de la rotonda de la N-330, justo cruzar el río, bajamos a la derecha por unas escaleras al camino asfaltado de La Cruz del Palmo (Km 1,8) .

Marcha recto y, a salida de un túnel bajo la autovía mudéjar A-23, giramos 90º a la derecha (Km 2,9) . Acompañamos su curso por una pista durante 550 metros y nos alejamos por la izquierda. El camino de Chimillas, que sigue y cruza el curso de varias acequias, nos lleva de frente hasta la alberca de Cortés o de Chimillas, estanque para el riego construido en el 1501 bajo la Orden de San Juan de Jerusalén y que da origen a las acequias Mayor de Cortés y Algüerdia (Km 5,3) . Se puede rodear por ambas orillas. Por la izquierda es más corto y sombrío, y por la derecha, aunque da algo más de vuelta, es más sencillo y veremos algún panel informativo más relativo a la fauna de la balsa. Cercamos todo el perímetro y pasamos junto a la Residencia de la 3ª edad Sierra de Guara, con cafetería y restaurante. A continuación entramos en Chimillas, de probable origen musulmán, junto al Ayuntamiento y la iglesia de San Jorge. El templo es del XVII con un retablo mayor policromado procedente del convento oscense de los Carmelitas (Km 6,8) .

A unos metros, a mano izquierda, se encuentra la tienda y un poco más adelante, tras la plaza, el bar La Alberca, que abre todos los días. Conviene proveerse porque hasta Bolea hay 16,2 kilómetros (según nuestros cálculos) y ya ninguna población, tan sólo una par de fincas. Atravesamos la localidad pasando de frente la rotonda. Una pista blanquecina nos aguarda. A los cien metros seguimos por la derecha y pasamos más adelante junto a la finca Cabalero (Km 8) . A 250 metros, en la siguiente bifurcación, de nuevo a la derecha. La bifurcación que viene 200 metros después plantea dos opciones: por la izquierda, pintada con flechas, es más corta pero con algunos vericuetos; por la derecha está señalizada con estacas jacobeas que puso la Hoya de Huesca, más indicada para bicicletas y más fácil de seguir (Km 8,4) .

Contamos la opción de la izquierda, que es la que aparece reflejada en el mapa. Ante todo no nos desviamos, siguiendo un camino en ocasiones pedregoso que nos lleva a atravesar un campo de cereal. Éste se interna en un carrascal y bordeamos un sembrado por la derecha, accediendo a una zona más espesa de carrascas pero con un trazado claro, que lleva hasta una balsa atestada de ranas (Km 11,2) . La dejamos por la orilla derecha y llegamos a una pista (la opción de la derecha enlaza aquí), que baja ante un panorama ya despejado. Nos acercamos a Castejón de Becha o Castillo de Castejón, con su casona y la ermita románica de San Miguel, del siglo XIII. Becha es una propiedad agrícola, también conocidas en esta zona por el nombre de castillos, del término de Esquedas y del municipio de La Sotonera. Antes de entrar pasamos junto a una balsa, con el pico Gratal al fondo, de más de 1.500 metros (Km 13) .

Rodeamos la propiedad, dejando la ermita a mano izquierda. Salimos rumbo norte y la pista traza una impresionante recta de varios kilómetros, pasando una nave que nos puede servir de cobertizo en un momento dado. Unos 300 metros más adelante seguimos por la izquierda, dibujando una curva rumbo oeste ante la próxima localización: Castillo de Anzano. Entramos en esta finca, también de Esquedas y de La Sotonera, pasando el río Venia. El edificio es una amalgama, una suerte de fortificación que más parece el muro de contención de algún embalse. De ladrillo revestido, lo más destacable es su cornisa y la serie de arcos. Al parecer la mandó construir uno de sus propietarios en el 1500 (Km 17,1) .

A 90 metros, fuera del camino a mano izquierda, se encuentran una posible sala-refectorio y la iglesia románica ya arruinada, del siglo XIII. Hay un completo reportaje de este conjunto en la completa web de Antonio García Omedes sobre el románico aragonés. Pero el itinerario deja la finca junto a la casona, saliendo por la derecha. A 550 metros de Anzano giramos 90º para tomar la pista de la izquierda. Recorre, siempre de frente, una inmensa llanura cultivable protegida por las sierras Exteriores de Caballera y Gratal. Se pasa el río Salado, de incierto caudal, donde suele haber una cabaña de vacas (Km 19,5) y 1,3 kilómetros después, junto al cauce del barranco Fontvaleria, giramos a la derecha.

Un camino asciende hasta Bolea, el pueblo con sabor a cereza, sobre un cerro, al igual que el Berbegal de días pasados. Sobresale la antigua colegiata de Santa María la Mayor, levantada entre los años 1541 y 1559 sobre el templo románico del siglo XII. Accedemos al casco urbano junto a una fuente, situada en el sitio oportuno, y continúan los últimos repechos por la calle de la Fuente, donde está la iglesia barroca de Santa Tomás y de Nuestra Señora de la Soledad. Aquí giramos a la izquierda por la calle Paraíso y después a la derecha por la plaza Mayor. Junto al Ayuntamiento cogemos la calle Mayor (la primera de la derecha es la calle Castilla, por la que hay que salir mañana) y llegaremos a Casa Rufino, en el número 5, donde se recogen las llaves del albergue municipal. El alojamiento se encuentra más abajo, a las afueras del pueblo en las pistas deportivas (Km 23) .

Las dificultades

  • Trazado ejemplar, sin ningún tramo de carretera. La parte dura, por incluir algo, es el acceso a Bolea, una subida concentrada en el último kilómetro y medio que vence 100 metros de desnivel.

Observaciones

  • Los hospitaleros del Albergue de Peregrinos de Huesca preparan planos urbanos con indicaciones del itinerario jacobeo en la ciudad.
  • La única población intermedia con servicios es Chimillas. Tiene bar (cierra los lunes) y tienda (Km 6,8). Las llaves del albergue de Bolea las tienen en el Bar Casa Rufino, en la calle Mayor, 5. Teléfono: 974 27 25 05.

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 11: Etapa de Huesca a Bolea del Albergues

Etapa 12: Etapa de Bolea a Sarsamarcuello

Los albergues

Información sobre la etapa 12: Etapa de Bolea a Sarsamarcuello

Entre los cultivos típicamente mediterráneos de La Sotonera, al abrigo de las Sierras Exteriores Pirenaicas que protegen de los envites norteños, el peregrino marcha hacia Aniés, situada bajo el enclave rocoso y eremita de Nuestra Señora de la Peña. Se despide en el río Riel, donde una pista avanza a media ladera hasta el vestíbulo de Loarre, plagado de almendos, y bajo el célebre castillo románico inmortalizado en el filme de Ridley Scott El Reino de los Cielos. A una hora de la población por cabañeras y carrascas se encuentra Sarsamarcuello, puerta trasera hacia los Mallos de Riglos.

El itinerario

Volvemos los pasos hacia la calle Mayor, subiendo por las calles de la Carretera y del Medio y girando junto al Ayuntamiento de Bolea, que agrupa a todo el municipio de La Sotonera. La calle Castilla es la primera de la derecha. La seguimos hasta un stop y continuamos por la izquierda. Una placa indica GR-1 Aniés ? San Cristóbal, pasamos el cauce del barranco de San Andrés y proseguimos por la izquierda las indicaciones jacobeas y del GR-1 (Km 1,5). Dejamos a la derecha el cruce que se dirige a la ermita de Santa Quiteria, y de frente pasamos el tobogán del río Sotón, que da nombre al municipio (Km 2,1) .

La primera parte hasta Aniés es un paseo cómodo entre frutales y cultivos mediterráneos que acompañan las soledades del peregrino. A la derecha se sitúa la barrera de las Sierras Exteriores Pirenaicas de Gratal, Caballera y Loarre, cuyo castillo ya se puede distinguir, aunque bien mimetizado, entre el roquedo. Desde 2012 también hay unas señales nuevas del Camino Natural de la Hoya de Huesca que en este tramo comparten trazado con el Camino de Santiago. Justo antes de salir a la carretera de Aniés hay un camino paralelo entre el boj y el carrascal que evita medio kilómetro de asfalto (Km 4,9).

Luego salimos a la carretera antes de la curva sobre el barranco de Fermelar y antes de entrar en Aniés, dejamos el asfalto por la izquierda y cubrimos los últimos metros por un camino, donde sobresale entre los frutales la torre octogonal de la iglesia de San Esteban. Junto a esta parroquia del XVIII, que conserva la portada románica (tras la verja), hay un parque y unas mesas. Esta población de La Sotonera dispone de ultramarinos y bar-restaurante (Km 6,3).

Desde el lateral de la iglesia, una pista de cemento baja al río Riel y tomamos el camino que se dirige al Castillo de Loarre, que marca 5,1 kilómetros, aunque no llegaremos a tocar la fortaleza medieval. Las antiguas sendas que subían entre el matorral se han convertido en una fea y anodina pista pedregosa, que bien parece una autopista terrosa. Los tramos de pendiente pronunciada, sobre todo uno, son más llevaderos si alzamos la cabeza de las piedras del suelo y fijamos la mirada en otras: las del castillo románico. Un prodigioso baluarte, monumento nacional e ideado por Sancho El Mayor en el 1020 para mantener a raya la línea conquistada e ir avanzando posiciones. Cincuenta años más tarde se construye una abadía que acoge una comunidad de canónigos de San Agustín que aportan actividad a este lugar. La construcción e importancia que cobra más adelante el castillo de Montearagón, que vimos antes de ayer desde el Saso, inicia el declive de Loarre y gran parte de la población que vivía junto al castillo baja a tierras más gentiles y funda el pueblo de Loarre, al que llegaremos enseguida. La pista pasa junto a un corral en ruinas (Km 9,3) y desciende al lado de unas hileras de almendros, de afamada calidad en esta zona, para llegar a la carretera que sube al Castillo (Km 10,2) .

¡Es posible que tras cruzar la carretera encontremos alguna barricada de ramas colocada por algún vecino!. En ese caso las podemos esquivar por un lateral. Encontramos más adelante una fuente con la leyenda ‘Canta Gallos’. Bajamos hasta el pequeño puente de un solo arco sobre el río Astón y giramos a la izquierda para entrar en Loarre. Seguimos junto al cauce y torcemos a la derecha por la calle Sifón y luego a la izquierda por la calle de la Solanilla (Km 11,3) . Aquí se encuentra la interesante portada de Casa Pola. Salimos a la plaza, con bares y la interesante panadería Chisclay con buenos dulces. ¡Antes de salir de Loarre recordad comprar para la cena y el desayuno! (ver observaciones). Desde la iglesia barroca salimos a la carretera, que seguimos por la derecha. La señalización del Camino y la señal del GR-1, Santa Engracia – Sarsamarcuello, nos invita a dejar la carretera por la derecha. Seguimos la pista de gravilla, que salva un los barrancos de Calderillas y Alago, durante kilómetro y medio, y desembocamos en la carretera, junto a la cruz de término de Santa Engracia, perteneciente a Loarre (Km 13,1) .

Ciento cincuenta metros después salimos de la carretera por la izquierda para coger otra pista durante 700 metros. Entonces la dejamos por la izquierda para tomar una senda entre carrascas y boj que sale al lecho del arroyo Palangás, donde debemos prestar atención a las flechas amarillas y señales del GR que hay sobre las piedras. Nos lleva a cruzarlo y subimos después en fuerte desnivel para salvar una loma. Llega a una pista y en la bifurcación seguimos de frente (la de la izquierda entra en Sarsamarcuello por la carretera). Echando mano del último aliento entramos en Sarsamarucuello por un camino pedregoso. Ya en el pueblo, una leyenda indica Camino. Los mortales descendemos hacia el albergue, que se encuentra abajo del todo, en la plaza Mayor. (Km 15,8).

Las dificultades

  • Hay un par de cuestas con un desnivel más acusado entre Aniés y Loarre. Después hay que prestar atención en el cruce de la carretera del Castillo, vía también frecuentada por ciclistas.

Observaciones

  • Las llaves del albergue de Sarsamarcuello hay que recogerlas en casa de Antonio y Pilar. Viven en el número 7, junto al albergue. Su teléfono es el 608 536 220.
  • En Sarsamarcuello no hay tienda y el local social de Sarsamarcuello abre por las tardes a partir de las 18 horas. Da cenas de martes a viernes y comidas y cenas durante los sábados y domingos. Se puede comprar bebida y, en ocasiones, pan. De Camino ¡también se puede comprar en Loarre la cena y el desayuno y algunos víveres para la primera parte de la etapa que acaba en Ena¡
  • Si la etapa de Ena se hace en domingo hay que saber que el bar que se encuentra a mitad de etapa está cerrado ese día y que en Ena no hay tiendas ni bar. Así que habría que llevar desde Loarre alimentos para la comida y la cena y para el desayuno de la etapa 14 (ver observaciones de la siguiente etapa).

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 12: Etapa de Bolea a Sarsamarcuello del Albergues

Etapa 13: Etapa de Sarsamarcuello a Ena

Los albergues

Información sobre la etapa 13: Etapa de Sarsamarcuello a Ena

La montaña ha llegado para quedarse y en Sarsamarcuello dan comienzo dos etapas memorables, las que todo peregrino que realice este Camino grabará para siempre. La Sierra de Marcuello, un otero sin igual junto con Loarre, constituyó un lugar estratégico para la defensa y avance de los ejércitos cristianos hacia el sur. Sancho III el Mayor, que bajo un prisma político trazó en el siglo XI el itinerario que hoy señalamos como Camino Francés, levantó aquí una fortificación de la que aún resiste uno de los muros de la torre. Con una vista desconocida sobre los Mallos de Riglos, el itinerario desciende junto al barranco de Forcallo, que se abre al río Gállego formando la Foz de Escalete, un paso para el recuerdo. Desde la Peña Estación, única morada donde alimentarse y conseguir víveres, avanza una bella senda sobre el barranco del río Triste, entre boj y corrales en ruinas, que enlaza con la pista del Barranco de Ena, que ya conduce a esta silenciosa y amable población del Sodoruel, con sus tejados de laja y chimeneas troncocónicas.

El itinerario

Nunca apetece despertarse con un ascenso brusco, más en un Camino que nos tiene mal acostumbrados porque nos raciona los grandes esfuerzos, que pueden contarse con los dedos de una mano. La parte montañosa del Camino Catalán por San Juan de la Peña ha llegado para quedarse y el itinerario nos va a ceder de la mejor manera posible al tramo aragonés del Camino Francés. Toda la subida está concentrada en los primeros 3,5 kilómetros. Desde el albergue, a la derecha, subimos por la calles del Coso y del Medio, junto a Casa Marina, y continuamos por la calle Herrería. Después a la derecha por la calle Mayor hasta el área recreativa de la Fuente Alta, con una fuente reconstruida en 1856, un lavadero y un abrevadero. El GR-95 dice seguir la traza del Item a Caesarea Augusta Beneharno, la calzada romana que unía Zaragoza con el Béarn francés. El paso de esta vía por aquí ha sido desmontado con pruebas fehacientes sobre el terreno por el ingeniero de Obras Públicas, Isaac Moreno Gallo, en su obra Item a Caesarea Augusta Beneharno. La Carretera Romana de Zaragoza al Bearn .

,

Una senda entre enebros, boj y escaramujos, con notables vistas de Sarsamarcuello y del paisaje hacia Ayerbe, alcanza pronto una pista, donde viene a juntarse la que proviene de la parte oeste de Sarsamarcuello, cuyas vueltas y revueltas nos hemos ahorrado al partir desde el lavadero. Llega sin pérdida, siempre con vistas a la torre de Marcuello, hasta la ermita de San Miguel, de finales del siglo XII y que sólo conserva el ábside y parte de la nave (Km 3,5) .

Merece desviarse 350 metros para acercarse a la torre del castillo de Marcuello que, construido bajo el mandato de Sancho El Mayor, formaba parte de la línea de fortificaciones creada en la frontera conquistada. La iglesia de la Virgen de Marcuello, al lado, formaba parte del conjunto defensivo y es un templo románico restaurado en el siglo XVII que acoge una cripta dedicada a San Esteban. Tras este inciso volvemos junto a la ermita de San Miguel para continuar la etapa. Dejamos a mano izquierda la pista que va al Mirador de los Buitres y seguimos hasta el collado de San Román, aprovechando de camino una vista inusual de los Mallos de Riglos , famosas agujas de conglomerado sobre el pueblo del mismo nombre (Km 5,3) .

Seguimos en dirección a La Peña y podemos ahorrarnos una gran curva que traza la pista, descendiendo por el camino de la derecha, de mayor desnivel durante los primeros metros. Luego vamos perdiendo altitud por la pista, que se encuentra en perfectas condiciones. En una curva pasamos de largo el desvío a la Foz de Garoneta (Km 6,8) y continuamos la marcha. . El trayecto es largo, siguiendo el barranco de Forcallo, y 3,3 kilómetros después dejamos a mano izquierda la Pardina de Escalete. En esta parte de Aragón se conoce por pardinas a las casas agrícolas o ganaderas. Unos cientos de metros más abajo, el Camino atraviesa la foz de Escalete, uno de los hitos naturales más representativos de este itinerario jacobeo, horadada por el barranco de Forcallo (Km 10,7).

El paso sobre el puente no plantea ninguna dificultad, es suficientemente ancho. El barranco se abre paso hacia el río Gállego, afluente del Ebro con más de 200 kilómetros de recorrido desde la frontera con Francia hasta Zaragoza. Al otro lado vemos ya la Estación de Santa María y la Peña y la empresa maderera Eiforsa. Tras la foz, la pista sigue a mano izquierda. La seguimos durante más de un kilómetro hasta el puente asfaltado sobre las vías del Canfranero, el paso más seguro para cruzarlas.

Pasado el puente tomamos la pista hacia la derecha y más adelante cruzamos el Gállego por un puente paralelo al del tren. Las aguas del río las regula en este punto el embalse de la Peña, construido en 1913. Llegamos así a la Estación de Santa María y La Peña y el pequeño núcleo de La Peña Estación, perteneciente al municipio de Las Peñas de Riglos. Junto a la carretera se encuentra el bar (¡cierra los domingos!), donde habrá que abastecerse, ya que en Ena no hay donde comprar. (ver observaciones) (Km 14)

Seguimos la carretera A-1205 hacia la izquierda durante casi dos kilómetros.
Atención porque antes de cruzar el puente sobre el barranco de Triste, unas flechas amarillas y las marcas rojas y blancas del GR-95 sobre las margas animan a dejar la carretera y desviarse por los badlands (Km 15,8). Tras superar el primer desnivel continuamos por un bello sendero sobre el barranco. Abrimos un portillo (tras pasar siempre hay que cerrarlo) seguimos la senda, que pasa junto a varios corrales en ruinas donde guardaban el ganado algunos vecinos de Triste (Km 17,6).

Un kilómetro después cruzamos de frente un cortafuegos y salimos en unos minutos a una pista, que seguimos a la derecha. Pasamos junto a una casa abandonada que era propiedad de la Confederación Hidrográfica (Km 19,8). La idea de colocar pasos para vadear el barranco de Ena, que es el que fluye a partir de ahora a la derecha, es buena. Pero no la forma, con unos horrendos bloques de cemento. En una bifurcación que hay más adelante continuamos de frente, siempre a la vera del río. Pasamos un paso canadiense (Km 21,5) y aún cruzamos el cauce otra vez más. En breve, ya con la presencia de campos de cereal que denotan la cercanía de Ena, llegamos al desvío que conduce, a la izquierda, a la Ermita de la Virgen del Camino y posteriormente también a Ena. El topónimo de la ermita no deja dudas, como refleja María de los Ángeles Magallón en su obra Red Viaria Romana en Aragón, con unas conclusiones contrarias a Isaac Moreno. Este sendero de Pequeño Recorrido está señalizado desde 2013 con las marcas jacobeas y es el que recomendamos.

Si se desea también se puede continuar hasta Ena por la pista, de frente. A la llegada emociona el conjunto, aún de la Hoya pero compartiendo sus rasgos y fisonomía con la vecina Jacetania, como los tejados de lajas y sus chimeneas troncocónicas, ya pirenaicos. A unos metros de la iglesia de San Pedro y junto a Casa Bergosal se encuentra el albergue de peregrinos (Km 25,2).

Las dificultades

  • El tramo más duro se encuentra desde la misma salida hasta la fuente y el abrevadero de Sarsamarcuello y la posterior subida hasta la ermita de San Miguel. Más adelante, después del Collado de San Román, hay un tramo corto de descenso más acusado. Desde el Barranco de Triste hasta Ena el trazado es un tanto ‘rompepiernas’.
  • Hay buena visibilidad pero atención al cruzar las vías del Canfranero antes del puente sobre el Gállego y la Estación de Santa María y la Peña.

 

Observaciones

  • La Peña Estación (Santa María y La Peña) es el único lugar donde comer y comprar la cena y el desayuno, ya que Ena no tienen establecimientos. El bar El Carmen (Teléfono: 686 504 641) regentado por Mariángeles, abre de lunes a sábado de 9:00 a 21:00. El domingo está cerrado. No hace falta avisar para comer, salvo que sea un grupo numeroso. Hace bodadillos para llevar. También hay una panadería, que cierra los lunes, y abre por la mañana hasta las 14:00 y a partir de las 17:00 aunque el horario puede variar porque salen a repartir. Aparte de pan tienen bollería, latas y otros productos
  • Las llaves del albergue de Ena las tiene el Alcalde Ramón Aso. Entrando en Ena por el Camino, vive en la casa situada bajo el arco que hay antes de las escaleras que suben a la plaza. Su teléfono es el 636 496 343.

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 13: Etapa de Sarsamarcuello a Ena del Albergues

Etapa 14: Etapa de Ena a Santa Cilia de Jaca

Los albergues

Información sobre la etapa 14: Etapa de Ena a Santa Cilia de Jaca

La Vía Tolosana procedente de Arlés, que entra en España por el paso de Somport, el Summo Pireneo, se encuentra tan solo a una veintena de kilómetros. Acogerse al itinerario principal ya era motivo de celebración entre los peregrinos del medievo y no lo es menos para el caminante contemporáneo. En tierras del Sodoruel, la plana oscense entrega el relevo a la Jacetania, con Botaya como punta de lanza y un sendero posterior que asciende al entorno protegido de San Juan de la Peña. Recostado al sol de San Indalecio se encuentra el monasterio nuevo y más abajo el primitivo, morada de eremitas con su bello claustro de ojos saltones y de peso incalculable en la Historia. Una encrucijada, la de los Cuatro Caminos, inicia el descenso implacable hasta Santa Cruz de la Serós, con muestras de arte lombardo y lugar de descanso para afrontar el solitario tramo hasta Binacua. Más abajo, antes de llegar a Santa Cilia de Jaca, el Camino Catalán por San Juan de la Peña y el Camino Francés a su paso por Aragón se hacen uno solo para seguir hasta Compostela.

El itinerario

Salimos del albergue a la derecha, en dirección opuesta a la plaza, y de nuevo hacia la derecha para salir por la carretera rural de acceso. En cien metros la dejamos por la izquierda para tomar un camino, coincidente con el GR-95 del itinerario romano que seguimos desde Sarsamarcuello. A escasa distancia, en la primera bifurcación, seguimos por la derecha, siempre cercanos al barranco de Ena. Más adelante pasamos junto a una casa, que es la vivienda de una pareja (Km 2,1).

El recorrido continúa en dirección Norte, ganando altura poco a poco, entre boj, brezo y aliagas. El tramo es muy propenso a encharcarse, debido a la proximidad del Barranco de Ena y de varios torrentes, y tendremos que ir evitando charcos e incluso saltar o vadear algunos cauces que bajan del lado izquierdo. A cuatro kilómetros de Ena veremos salir un camino menos claro a mano derecha, también marcado con flechas amarillas. Es una variante que ataja un tramo de pista, por si a alguien le interesa. Si pasamos de largo el desvío continuaremos por el GR-95, y a 600 metros nuestro camino gira a la derecha, desechando otro que sigue por la izquierda.

Encajonado hasta ahora, el trayecto se abre al valle donde se encuentra Botaya, cubierto de cereal y esparceta, una leguminosa forrajera de flor rosa que se cultiva para el ganado y, además, con el fin de frenar la desertización. Ya alcanzamos a ver la población del Sodoruel bajo la montaña protegida de San Juan de la Peña. En Botaya, primera de la comarca de la Jacetania en el Camino, hay un bar social, a la entrada a izquierda, y un albergue privado (ver observaciones). Pasado el bar se encuentra la iglesia de San Esteban, que conserva de la iglesia románica la pila bautismal, varias ventanas y el tímpano de la fachada sur. Éste muestra un pantocrátor rodeado del Tetramorfos, con tres figuras animales y un ángel que representa a los cuatro evangelistas, y también un crismón flanqueado por los Apóstoles (Km 7,8) .

Se sale de Botaya por la calle Mayor para tomar la carretera, donde hay una fuente. Seguimos por ella cerca de 800 metros y la abandonamos por un camino pedregoso que nace a mano izquierda, donde aparte de las flechas seguimos encontrando las indicaciones del GR-95. Subimos junto al barranco de Botaya hasta penetrar en un acogedor robledal (Km 9,2) , que pondrá a prueba nuestra resistencia con una corta e intensa subida. Tras un último tramo de piedra más complicado recuperamos el aliento para retratar la bella estampa de bosque mixto que asoma bajo nuestros pies (Km 9,7) .

Entre la umbría de acebos, robles y pinos silvestres se alcanza cómodamente la pradera de San Indalecio, donde se recuesta al sol el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña. Acoge varios Centros de Interpretación, una lujosa Hospedería, una tienda de recuerdos y un bar-restaurante. Sus obras comenzaron a raíz del incendio que asoló el Monasterio Viejo y se prolongaron desde el año 1676 hasta comienzos del siglo XIX (Km 10,5) .

Cogemos la carretera en dirección al Monasterio Viejo, pero en lugar de bajar por ella lo hacemos por la senda señalizada que une ambos cenobios. Nace enseguida a mano izquierda. Es un sendero pedregoso y veteado de raíces en fuerte bajada. Tiene un tramo final de escaleras que salen a la carretera. La seguimos por la izquierda en bajada hasta el verdadero Monasterio de San Juan de la Peña, icono junto a Montserrat y que da nombre a este Camino. El ecuador de la etapa invita a apuntarse a una de las visitas guiadas. No hay que desaprovechar estas oportunidades, caminar es el medio, no el fin. Nació probablemente como monasterio de San Juan Bautista en el siglo X y fue refundado un siglo después por Sancho el Mayor. A cobijo de la impresionante roca de conglomerado reposa el claustro, su joya más atractiva, al que se accede por una puerta mozárabe. En muchos de los capiteles, decorados con el taqueado jaqués que nació y se propagó en el Camino de Santiago, destacan las expresivas figuras de ojos grandes realizadas por el Maestro de San Juan de la Peña (Km 11,5) .

Junto a la caseta de información y venta, cogemos el GR-65 3.2 en dirección a Santa Cruz de la Serós. Llega hasta un collado donde se separan cuatro caminos (Km 12,7). Tomamos el de Santa Cruz, a la izquierda. El itinerario desciende por una senda pedregosa, asomada al precipicio, con vistas a la Canal de Berdún y a la cordillera pirenaica. Un tramo con vistas envidiables que da paso a un túnel arbóreo y un torrente de cantos gruesos. Saldremos a una zona más pelada para cubrir el último trecho, ya con vistas de esta población de la Jacetania de unos 200 habitantes. La senda sale a una pista de gravilla y en lugar de cruzar el río giramos a la derecha. Es la forma más rápida de llegar a la iglesia de Santa María, que perteneció a un cenobio femenino de finales del siglo X, de donde proviene el nombre de Sorores que ha llegado como Serós (Km 14,9) .

En Santa Cruz de la Serós hay bares, restaurantes y tiendas y hay que reponer fuerzas para el solitario y escabroso trayecto de más de una hora hasta Binacua. El itinerario continúa hacia la iglesia de San Caprasio, que parece una maqueta. Antonio García Omedes, en su completa obra web sobre el románico aragonés, presenta a esta iglesia como “el edificio lombardo situado más al oeste de todo Aragón”. Del siglo XI, fue restaurada hacia 1950 y despojada de añadidos de siglos posteriores.

Abandonamos Santa Cruz de la Serós por la carretera y al poco, junto a una fuente, sube una pista a mano izquierda. Los primeros metros son los más pendientes, luego suaviza y la pista fluye en una senda, sinuosa, que alcanza posteriormente una loma. No desciende de sopetón y por un pinar recorremos la ladera. Posteriormente una vereda baja hasta el barranco de Fuente Biescas (Km 18) . Acompañamos su margen y ya por pista desde hace un tramo entramos en el caserío de Binacua (Km 19,1) .

A la salida se encuentra la iglesia parroquial, dedicada a los Santos Ángeles. Es también románica, del siglo XII, con los arquillos ciegos típicos del estilo lombardo en el ábside y una bonita portada. El Camino Catalán de San Juan de la Peña está a un paso de enlazar con el Camino Francés que entra en España por Somport (quizás mal llamado por todos nosotros Camino Aragonés). Descendemos por la carretera y antes de llegar a la N-240 confluimos con el camino mayor y los peregrinos que vienen desde Jaca. Un momento de gran celebración en la antigüedad, cuando se conectaba con la corriente principal, por la seguridad que aportaba (Km 20,4) . Llegamos a la N-240 por una cabañera y la cruzamos con suma atención para entrar en Santa Cilia de Jaca. El albergue de peregrinos se encuentra en el conjunto histórico, en la calle del Sol, 8 (Km 22,2) .

Las dificultades

  • Breve pero intensa subida hasta el Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña: Tras dejar la carretera que sale de Botaya, hay que salvar una dura subida hasta la pradera de San Indalecio, primero por terreno abierto, más suave, y más costosa cuando se interna en el robledal.

  • Descenso desde el collado Cuatro Caminos hasta Santa Cruz de la Serós: En tan solo 2,2 kilómetros caen 365 metros de altitud. Aparte del acusado desnivel se complica por la abundancia de cantos sueltos. Las vistas son espectaculares y la primera parte avanza al borde de un precipicio.

Observaciones

  • El albergue Casa del Herrero de Botaya abre en función de las reservas, así que es indispensable llamar con antelación para asegurar la disponibilidad. Tlf: 974 35 98 53. Bar social de Botaya: 974 35 98.

Qué ver, qué hacer

Los monumentos

Perfil de la etapa 14: Etapa de Ena a Santa Cilia de Jaca del Albergues