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Soledad

Este verano en mi último Camino por culpa de una pequeña lesión de rodilla, tuve que caminar muchos ratos solo para poder hacer los 25 o 27 km de las etapas. Y en esos ratos en que estaba solo pude experimentar algo en mí que plasme en el siguiente pensamiento, poema, oración, como cada cual le quiera llamar. Descubrí que necesito buscarme y el Camino siempre te lo da:

SOLEDAD

Que cuando te buscaba no te encontraba, te escondías entre los campos de maíz jugando al escondite. Como compañera no te quería, incluso te temía y ahora me doy cuenta de que has sido la mejor de las amigas, confidente y peregrina.

Soledad quiero conocerte pero no se nada de ti, quiero que me visites pero no sé donde vives, ansío que me invites a redescubrirme y aun así has desaparecido de mi corazón. ¿Estás enfadada? Perdóname.

Y cuando menos lo esperaba, ¡allí estas! Cuando consigo apagar los ruidos de mi mente y mi alma apareces como el ladrón en medio de la noche. Me tocas, te escucho, me mimas y por fin ya no me siento solo.

Ahora que te tengo a mi lado no me dejes, sé mi confidente, mi amiga, mi consuelo en las penas, la luz en las alegrías. En mi vida nueva te buscaré más a menudo y así juntos llegar al final de nuestros días.