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Mis Caminos

Tenía 57 años mi primera vez, ahora por octava vez y con 68 me he “calzado las botas” para caminar por los caminos hacia Santiago, no es ningún mérito hacerlo, ni son mejores “mis caminos” que los de cualquier otro, pero en verdad que a mí me han permitido disfrutar de paisajes fantásticos y oler los campos y el mar, ver pueblos y ciudades al mejor ritmo posible, a la velocidad del caminante y conocer a personas tan especiales como cualquier otro peregrino haya podido conocer…
Conocí a Mario, un chico que por culpa de la “Polio” arrastraba los pies y se valía de muletas para hacer con un tremendo esfuerzo aquello que tanto le ilusionaba, hacer su camino… Conocí a Olga, una mujer fantástica y guapa que conoció en Trinidad de Arre a un peregrino austriaco y se fue con él, a dormir en su tienda de campaña, con tan mala suerte que les cogió una tormenta y acabó empapada y resfriada, a la noche siguiente como tenía fiebre durmió en el albergue, me dijo haber quedado con él a las 12 del día siguiente en el “Alto del Perdón” y madrugó mucho para no llegar tarde…Y aquella familia californiana, matrimonio de mediana edad y dos niños (8 y 10 años) que vestían como los de “La Casa de la Pradera”, ella con “pamela” y él con sombrero vaquero, los niños con “peto”, el más pequeño andaba siempre descalzo y era inagotable…Lidia,venezolana con cara guapa y lozana, no paraba de hacer y regalar figuras de papel, (era una artista de la papiroflexia) vino expresamente desde su país a hacer el camino, pero problemas en los pies le hicieron llorar y desistir… o aquel madrileño siempre “emporrao” y medio borracho que temíamos verlo caer por cualquier sendero..
… Todo ha sido importante, pero no puedo haceros pensar que en el “camino” todo son claros, también tiene sus sombras pues me salieron ampollas en los piés… he dormido bastantes veces en el suelo y alguna en la calle… he pasado mucho calor y sed… me ha llovido y he terminado empapado con un frío de “tiritera”… me he perdido y esa etapa me costó ocho kilómetros más de lo previsto… una vez a la cuarta etapa abandoné por un problema de ácido úrico… en algún momento he estado y me he sentido solo… a veces no quedé satisfecho con la actitud de algún hospitalero o peregrino… ni con la mía…por cosas así (tan posibles en el camino) en alguna ocasión me dije…¡y qué C… hago aquí!