Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Viajes > Camino de Santiago

Dos mochilas

Me informé hasta el último detalle de todo lo que tenia que llevar para hacer el camino de Santiago, mochila con lo imprescindible, las etapas, los albergues, los pueblos y ciudades por donde pasaría. También me comentaron que encontraría gente dispuesta a compartir tus etapas y tus momentos de descanso.
Yo pensé, debe ser lo que se dice, lo típico, pero la experiencia me ha demostrado que va mucho más allá de lo que me podía imaginar. Los peregrinos nos convertimos en ese túnel que es el camino, en personas abiertas a sobrellevar los kilómetros compartiendo tus secretos y el porqué de hacer el camino. Descubrí nada más empezar a Pilar una chica valenciana, que lo primero que me comento: todos los que estamos haciendo el camino llevamos dos mochilas, la de tus cosas, y la tuya personal, la mochila con tus problemas personales, con tu vida arrastrándola con mucho esfuerzo. Poca a poco fui descubriendo que los caminantes, la gran mayoría tenía unos motivos personales los cuales les había llevado hacer estas caminatas en vez de estarse en la playa o la montaña.
El Camino de Santiago, lo hagas todos o un trozo es una oportunidad para desconectar y para vivir inmerso en un mundo básico y tan elemental que la fuerza del día a día te lleva a vivir experiencias nunca antes vividas, es como un mundo paralelo al nuestro, un mundo en forma de túnel virtual donde el tiempo y el espacio se relativiza y al salir de él hay algo que te empuja. Una vez conseguido salir del camino solo te queda memorizar allá en donde los has dejado, para así en otra ocasión continuar con él. El Camino creo que no se acaba en Santiago, continúa mucho más allá, porqué engancha, porqué la magia se convierte en realidad durante unos días. Lloré de emoción al dejarlo, al salir de él, al mirar por donde seguía, al comprobar que no sé cuando podría reemprenderlo, pero lloré como nunca sabiendo que un día volvería, volvería a entrar por el mismo sitio en donde salí.
No hice ninguna foto del sitio, porqué no hace falta, ha quedado grabado en mi memoria por siempre.