El monasterio ya existía en el siglo X, pero se comenzó a levantar este impresionante edificio en 1142 con monjes de Claraval.
De esta construcción románica queda la capilla de la Magdalena y la sala capitular. En el siglo XV se incorporó a la Congregación de Castilla, y se comenzó su rehabilitación. Los monjes abandonaron el monasterio en el siglo XIX, tras la desamortización. El edificio fue comprado por un particular, pero en 1955 volvió a formarse una nueva comunidad benedictina.
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