Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Viajes > Camino de Santiago

Λ

Es para la argentina... ¡úsalo!

No temas en el Camino de Santiago. El Camino te da aquello que necesitas aunque aún no lo sepas. Escuchaba eso de que el Camino te da... pero no entendía del todo hasta que seguí caminando.

Empecé mi camino en Sant Jean Pied de Port el 24 de agosto de 2012 y, como todo peregrino que vaya al camino a peregrinar, ahora soy otra.

Comparto uno de los tantos relatos que podría contar de mi Camino.

Saliendo de Triacastela y camino de Samos iba yo lastimada. Esa mañana había ido al médico porque tenía muchísimo dolor en mi tobillo izquierdo. Al médico fui con una amiga que hice en el Camino, Viviana, y que reecontré justamente la noche anterior. Había estado 2 días atrás en Herrerías de la Vega sin caminar, temiendo no poder continuar.

La espera en el consultorio médico fue llevadera solo porque estaba mi amiga a mi lado. La médica me dijo que podría seguir caminando lentamente porque mi cuerpo quería parar pero mi espíritu no. Y que le hiciera caso a mi espíritu.

Al salir, quedé con mi amiga Viviana que ese día nos veríamos en Samos, que iríamos a misa con cantos gregorianos y que, de previo, nos tomaríamos algo. Pero quedamos, también, en caminar separadas. Siempre lo hacíamos así. Vivi camina mucho más rápido que yo. Y, sabemos, el Camino? cada uno a su paso. El Camino se hace como se puede más que como se quiere.

Así que caminando muy despacio, previa parada en la farmacia, partí hacia Samos. Y como ya estaba en Galicia? llegó la lluvia al rato de salir. Había caminado más de una hora cuando empezó a llover. Paré para ponerme el chubasquero en un viejo reparo que parecía haber sido en algún tiempo atrás, un molino. Allí había dos matrimonios haciendo lo mismo que yo, reacomodándose para marchar bajo el agua. En la conversación habitual en el Camino lo primero que te preguntas es ¿de dónde eres? Lo segundo es ¿desde dónde has partido? Lo tercero ¿hasta dónde irás? Varias preguntas después ? dices ¿cómo te llamas? Porque eso es lo menos importante. Les conté que era argentina, que había salido hacía ya un mes de Sant Jean de Pied de Port y que, si el dolor me lo permitía, pensaba llegar a Santiago. Nunca? nos dijimos los nombres.

Uno de los peregrinos me dijo: ?deberías ir con dos bordones, si te duele tanto. Deberías repartir mejor el peso?. Yo hago el Camino dos veces al año, me dijo, y por experiencia sé que se va mejor con dos bordones. Búscate un palo y córtalo a tu medida verás que irás mejor. Nos separamos. Los dos matrimonios partieron antes. Lo último que escuché fue: ?Buen Camino Peregrina, ánimo?, me dijo el señor de canas y ojos color de agua que me había aconsejado. Yo, ya con chubasquero, seguí andando lentamente, paso a paso con dolor, mucho, pero disfrutando la belleza de ese tramo de Camino. Como todo peregrino, ya pasadas más de tres horas, esperaba como el agua algún bar, que nunca apareció. Había caminado esas tres horas y se me habían adelantado cerca de 50 peregrinos al saludo de ?Buen Camino? y algunos, esos que ves noche a noche, preguntando cómo iba mi tobillo.

Cuando el camino se ensancha, antes de empezar a descender, iba caminando lentamente y veo en la mitad del Camino, una rama de árbol, a mi medida exacta, cortadas las hojas, pulida la punta. Apareció un bordón en el medio de Camino. Pensé ¡Qué buena suerte! ¡Alguien se dejó este bordón improvisado y a mí me es tan útil! Cuando levanté el bordón, debajo había una piedra sujetando un papel para que no se vuele. El papel ponía: ?es para la argentina?. Úsalo?.

Llorando tomé el bordón que supe que lo había dejado el señor con canas y ojos de agua para mí. Cuánto agradecimiento a él y al Camino, me dije. A los 5 minutos empezó el descenso, no lo hubiera logrado sin el bordón. Pensaba en cuánto me gustaría agradecerle.

Pasadas dos horas? divisé Samos. Impresionante. Seguí el camino que bordea el Monasterio, aunque sabía que no me alojaría en el albergue, pero iba pasar para sellar mi credencial.

Cuando saqué la credencial para sellar, salió del albergue? Alfonso? el ángel de canas y ojos azules que me dijo: ?Argentina?. Qué alegría que lo has encontrado lo hice para tí?. Nos tomamos una fotografía con la plenitud y la felicidad de dos corazones que se tocan. Nunca más lo vi.

Llegué con los dos bordones a Santiago el 30 de septiembre. Luego fui a Finisterra, ya no caminando. Allí, junto al faro del fin del mundo, donde uno se termina de despojar, quemé el bordón junto con dos prendas de alguien muy querido por mí que había llevado conmigo desde Buenos Aires. Cuando el mar se comía el sol, y yo estaba por volverme, miré el fuego?. el bordón seguía ardiendo? Gracias Alfonso. Santiago te ha puesto en mi Camino, sin ti no lo hubiera logrado.

Alejandra SANTOS

El Camino de SantiagoGuía práctica

Camino de San Salvador
Actualizada la App de Camino de Santiago

Otros servicios

Ver la Guía práctica del Camino de Santiago en:


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto