Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Viajes > Camino de Santiago

Λ

El camino te da lo que necesitas

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar". Esta archiconocida frase de Antonio Machado cobra más sentido que nunca cuando haces el Camino de Santiago. ¿Por qué? Porque aunque miles de peregrinos realicen la misma ruta del Camino, cada uno de ellos realiza su propio camino, tanto físico como espiritual. Diferentes experiencias, dificultades y, sobre todo, satisfacciones. Cada peregrino afronta el Camino con distintas metas y objetivos y eso es lo que te permite vivirlo de una manera única, especial. Vivir tu camino.

Mi relación con el Camino de Santiago se inició en 2011. Como amante de la naturaleza y del senderismo, realizar el Camino era una asignatura pendiente y había llegado el momento de adentrarme en su interior. Mi madre se mostró entusiasmada con la idea de hacerlo pero un par de meses antes de partir fue operada del menisco. ¿Creen que esto fue un impedimento? Ni mucho menos. A base de coraje e ilusión preparó su mochila con lo imprescindible, o más bien con lo básico porque una de las cosas que te enseña el Camino es que no hay nada imprescindible. Nos decidimos por el Camino portugués porque un año antes mi hermano y mi cuñada lo habían hecho y tan solo nos hablaban maravillas de él. Imprimimos la Guía de Eroski Consumer y con nuestras mochilas y una gran sonrisa nos dirigimos al aeropuerto.

Ahí llegó nuestro primer susto: Al pedirnos el DNI para contrastar los datos del billete nos dimos cuenta de que mi madre en vez de coger el DNI había cogido el carnet de conducir. La empleada de la compañía aérea nos informó de que únicamente se podía viajar con el DNI y que, por tanto, no podía subir al avión. Imagínense, en un instante, todo lo que era de color morado "no me gusta el rosa"- se convirtió en negro. Llamamos de inmediato a casa para que nos trajesen el DNI y le rogamos al personal de la compañía aérea que nos esperasen. En el último minuto que nos daban de tiempo llegó el DNI y pudimos subir al avión. ¡¡Uuuufffff!! Menudo inicio de viaje. Llegamos a Oporto, donde hicimos noche para, al día siguiente, coger un tren que nos llevó a Valença do Minho, desde donde iniciamos el Camino. Nada más bajar del tren nos enamoró todo. Sin duda, iba a ser una gran experiencia.

Comenzamos nuestro particular camino haciendo muchísimas paradas para inmortalizar los hermosos parajes que lo envuelven. No habíamos facturado el bastón de travesía que utiliza mi madre para hacer senderismo confiando en poder comprar uno en algún establecimiento. Sin embargo, en las localidades que íbamos dejando a nuestro paso no tuvimos suerte. Los locales permanecían cerrados. "El camino te da lo que necesitas", nos dijo mi cuñada en el aeropuerto y no le faltaba razón. Ahora sabrán el porqué. Continuamos andando y en A Magdalena, cuando el hambre y el cansancio, por lo temprano que nos habíamos levantado, empezaban a hacer mella encontramos, como si de una aparición se tratase, una casa con máquinas de vending. Nos salvó la vida. Repusimos fuerzas y llegamos a O´Porriño, fin de nuestra primera etapa.

Iniciamos la segunda etapa con la misma ilusión que la primera y, una vez más, volvimos a darnos cuenta de que "el camino te da lo que necesitas". Encontramos un cayado de avellano que alguien, muy cuidadosamente, se había encargado de tallar y lo había dejado arrimado esperando encontrar un nuevo dueño. Mi madre, por fin, tenía bastón para caminar. Aun así, cuando llegamos a Redondela adquirimos un bastón de travesía para ella -yo no suelo utilizar-. No obstante, el que nos encontramos en el Camino también empezó el tercer día con nosotras.

La tercera etapa nos llevó de Redondela a Pontevedra. El paisaje, como durante todo el camino, evocaba a los cuentos de hadas. Cada pisada se convertía en placer para la vista, el oído y el alma. Nos adentramos en una pista de pinos y eucaliptos y consideramos que era un buen sitio para dejar el bastón que habíamos encontrado en el camino, ya que allí podría servirle a otro peregrino. Dejamos el cayado pero, unos pasos más hacia delante, empezó a invadirnos una sensación de culpabilidad por abandonar algo que le había sido muy útil a mi madre. Otra de las lecciones del camino: aprender a valorar las pequeñas cosas. Tal fue nuestra pena que volvimos sobre nuestros pasos y cogimos el bastón. Ahora sí, ya podíamos seguir con la conciencia tranquila. Unos kilómetros más hacia delante nos encontramos con una especie de rincón sagrado hecho por los peregrinos donde cada uno de ellos dejaba una frase escrita con su promesa o un objeto personal. Tras meditarlo, creímos que ése era el mejor lugar donde dejar el bastón. Pusimos nuestros nombres y lo enganchamos a la red donde se sujetaban los objetos de los peregrinos. Lo dejamos con vistas a la ría de Vigo para que pudiera disfrutar del paisaje.

Desde ahí hasta el final todavía recuerdo el aroma que desprendían los viñedos, muy parecido a mi colonia de frambuesa, y que, sin duda, le daba un toque exótico al camino. Y ¡cómo olvidar a la dueña de uno de los viñedos que nos ofreció racimos de uva al pasar por su lado! La solidaridad de los lugareños y su hospitalidad hacen sentirte como en casa. Y, por supuesto, mención especial merece una peregrina suiza que empezó su camino en Fátima y, tras su paso por Santiago, continuaba hasta Lourdes.

Los últimos kilómetros para llegar a Santiago se convirtieron en una tortura. Una metatarsalgia de caballo no quiso perderse la experiencia y a punto estuvo de impedir que consiguiera mi objetivo: llegar a Santiago por mis propios pies. No fue fácil. Por el camino dejé muchas lágrimas de dolor pero con paciencia y tiempo lo logramos. La sensación al pisar la plaza del Obradoiro, indescriptible. Dos años después, regresamos. Le debía una a Santiago.

El Camino de SantiagoGuía práctica

Camino de San Salvador
Actualizada la App de Camino de Santiago

Otros servicios

Ver la Guía práctica del Camino de Santiago en:


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto