Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Viajes > Camino de Santiago

Λ

Sueños del Camino del Norte

Después del desayuno, ofrecido por mi casera, me calo mi sombrero y con la sonrisa en la boca desciendo por la calle principal de Vega.

Llegar a la playa solo dista cinco minutos, giro a la izquierda y camino paralelo al imponente Cantábrico.

Los jóvenes surfistas asoman de sus vehículos enfundados en trajes de neopreno, el mar los llama con sutiles susurros que exhalan sus olas.

He dado gracias por tener la oportunidad de vivir un día más, por poder realizar el sueño que hace unos diez años mi mente fabricó, por tener la dicha de que mis ojos puedan proyectar aquello que hay a su alcance.

Transito por verdes prados limitados por alambradas electrificadas. A cada prado le sigue un camino carretero, a cada camino carretero una senda de herradura y allí, las zarzas, te rozan los brazos como queriendo que pagues un sacrificio. Las arañas visten la senda de seda, el peregrino las va rompiendo y con ello se teje un vestido del que se va deshaciendo, pues no tiene tiempo para que lo terminen. La dicha y la alegría se pueden adivinar fácilmente en mi sonrisa, las piernas responden bien, cada día cuesta menos empezar y el cuerpo va entrando en una dinámica al estilo del mejor diesel.

Estoy como a unos cuatro kilómetros de Colunga, la nacional es una larga serpiente de asfalto, flanqueada por una ancha pista que comparten bicicletas, deportistas y personas mayores que han salido a andar. Sigo paralelo al mar y a mi izquierda montañas. Montañas que empiezan a quitarse su manto gris oscuro, se lo quitan con tal fuerza que la sombra cubre mi ruta.

Me cruzo con una señora que anda presurosa y la interrogo sobre la posibilidad de que llueva, me contesta muy segura que no. Me quedo más tranquilo. Colunga 1km, reza una señal. Empiezo a pedir que el manto me respete hasta, al menos, llegar a la gasolinera que veo a la entrada del pueblo. Aprieto un poco el paso para poner de mi parte y que mi petición pueda ser atendida. El chirimiri comienza a caer y cual corredor a la meta, me cuelo al amparo de la techumbre de la gasolinera. Para cuando termino, el chirimiri es algo más serio, me enfundo los pantalones de agua, le pongo la concha impermeable a la mochila y para mi elijo un chubasquero corto que compré en Comillas. De esa guisa salgo de la gasolinera, me quedan 17km para Villaviciosa, tengo la posibilidad de parar antes pero no me gusta. Bueno... por lo pronto andaremos y luego ya veremos. Cruzo Colunga y salgo por un camino a la izquierda, el agua ha engordado su peso, las gafas se plagan de gotas, la visión se reduce y el peligro aumenta pues circulan coches. Camino por la izquierda pero no hay arcén, aunque llevo la cabeza agachada no cejo en vigilar al frente. Comienza una cuesta, primero suave, luego criminal. Mi velocidad se ha reducido drásticamente y me permite observar todo lo que ocurre a mis pies. Los caracoles han salido de sus conchas alertados por las gotas que llaman a sus puertas. La carretera se ha convertido en una pista de atletismo para ellos, todos se empeñan en llegar al otro lado. En su lento transitar el asfalto se convierte en mudo y negro cementerio de tan osados monódopos. Los restos de miles de seres yacen por doquier. Intento caminar sin pisarlos y si en algún despiste oigo un fatídico "crac" entonces le pido perdón y le deseo buen karma.

Llego a una aldea y me refugio en la entrada de una casa. Cambio el chubasquero por el poncho. He acertado al cambiar, la lluvia es torrencial, las cuestas se repiten ante mí. El agua chorrea por el poncho y los pantalones, el cuerpo intenta refrigerarse sudando y con ello se produce el efecto invernadero. Las gafas están llenas de gotas de agua, los cristales se oscurecen al calor de mi cuerpo y el vaho me las empaña por dentro. La naturaleza se presenta ante mí como un film en blanco y negro, decido quitármelas y recupero algo de visión, al menos ahora veo en color... Llego a un cruce, Villaviciosa 8, tengo que seguir aquí no hay nada. La sujeción de la mochila es a la cadera pero el pantalón de agua hace que resbalen las ataduras y el apoyo de la mochila se carga en los hombros, llevo así nueve kilómetros y ello pasa factura.

Todo Nacional, cientos de coches y multitud de curvas hacen que puedas palpar el peligro. Al final llego a Villaviciosa, solo he parado un rato en la gasolinera y otro en la aldea, entre los dos altos no suman media hora. Han sido 30km y la hora de comer se ha pasado.

Pregunto a un señor por algún sitio para comer, me indica uno donde hay la posibilidad de que a esta hora, a lo mejor tengo suerte y me quieren atender... Con tan hermosos ánimos me dirijo al lugar indicado y de camino paso junto a un bar con un cartelón de menú y con gente comiendo. Sin quitarme la mochila, pues si la descargo no me la podría volver a poner, pregunto si puedo comer. Me contestan que sí y me preparan una mesa y !Tachannnnnn! Hay fabes, me traen una fuente y me la dejan para mi solito. Doy buena cuenta de dos riquísimos platos, con su morcilla, su chorizo y su lacón. Después un filete de ternera con patatas y para rematar un dulce pastel de arándanos, todo ello regado con una botella de agua... como si no hubiera tenido bastante...

El Camino de SantiagoGuía práctica

Camino de San Salvador
Actualizada la App de Camino de Santiago

Otros servicios

Ver la Guía práctica del Camino de Santiago en:


Buscar en

Información de Copyright y aviso legal

Visita nuestro canal Eroski Consumer TV

En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI

Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto