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De salida, se presentan dos alternativas para llegar hasta Torremejía, única localidad intermedia que encontraremos en el trayecto de hoy. La más fácil y rápida es ir por la N-630. Son poco más de 13 kilómetros y la carretera presenta muy buen firme y poco tráfico, debido a que este tramo está trazado también con una autovía. La segunda opción son 14 kilómetros, más fieles a la filosofía de evitar el asfalto y el tráfico en la medida de lo posible. Si la escogemos, hay que salir hacia el este por la carretera de Alange. 
En tres kilómetros y medio, incluido un paso sobre la autovía, conecta con la misma pista que dejamos ayer para coger la carretera hacia Almendralejo. Caminamos por la pista, amplia, rodeada de viñedos y bajo la que descansarán los restos de calzada romana. Sin desviarnos de ella, algunos caminos se cruzarán con nosotros. Entre otros, los llamados de Los Molineros, San Simón y de la Zarza. A menos de un kilómetro de Torremejía hay que pasar por un túnel bajo las vías del tren. La localidad está dividida por la N-630 y vamos a su encuentro para cruzarla y pasar al otro lado, donde se encuentra el Palacio de los Mexia y la iglesia parroquial. Su visita, bien merecen un alto. 
Dejamos Torremejía por el arcén de la N-630. Un camino estrecho avanza por la derecha de la nacional pero puede ser que, si no está practicable, tengamos que seguir por la carretera. A tres kilómetros, pasado el enlace de la autovía y en una cuesta arriba, definitivamente sí podremos coger el camino. Más adelante, pasaremos las vías del ferrocarril y en quinientos metros volveremos a la N-630. Son varios kilómetros para dejarla definitivamente, por hoy, por una senda a nuestra derecha.
Atendiendo a las flechas amarillas, bajamos junto a unos eucaliptos para continuar perdiendo altura por un camino más amplio. Siete cómodos kilómetros nos separan de la ciudad de Mérida y, concretamente, del puente romano sobre el río Guadiana. Ochocientos metros de legado romano por los que entramos en el Paseo de Roma, frente a la estatua de la loba que amamantó a Rómulo y Remo. Seguimos a la izquierda por el Paseo, buscando atentamente las señales, de frente y dejando el Puente Lusitania a nuestra izquierda. Tras la rotonda pasamos un parque infantil y la cafetería Roma y en unos cientos de metros llegamos al albergue, a orillas del río. 
Salida de Almendralejo:
Por las calles de Vistahermosa y Plaza del Vendimiador cruzaremos la N-630 para coger la carretera de Alange, la EX - 212 o EX - 105R.
Salida de Torremejía:
Si no vemos las flechas, lo más sensato es avanzar por la N-630 aunque podemos preguntar a los vecinos si ya se ha acondicionado el camino.
Merece la pena dedicar un día de descanso en la ruta a visitar la ciudad de Mérida, Patrimonio de la Humanidad. Se puede sacar además entrada conjunta a los diferentes monumentos, con lo que se aprovechará realmente la jornada de pausa.
TORREMEJÍA
Población de más de 2.000 habitantes situada en la penillanura de Badajoz, concretamente en la comarca Tierra de Barros, y a 15 kilómetros de Mérida. Torremejía está dividida por la N-630, que separa su parte más antigua con la más moderna. En época romana fue también otra vía, la calzada romana que unía la Bética con la Lusitania, la que atravesaba estas tierras.
Iglesia parroquial de la Purísima Concepción: Edificio de mampostería y ladrillo de una sola nave con planta de cruz latina. Fue construida a finales del XVI o principios del XVII. Como capilla, formó parte del Palacio de los Mexia. La iglesia se salvó durante la Guerra de la Independencia el pueblo fue prácticamente destruido gracias a que en ella se guardaron los cañones de artillería. Fue restaurada en 1990.
Palacio de los Mexia: Es una casa solariega del siglo XVII, antigua vivienda de los señores Mexia y hoy restaurado como albergue turístico de la Vía de la Plata. El arco escarzano de la entrada está decorado con las conchas de Santiago y en uno de los contrafuertes se encuentran empotrados los restos de tres esculturas romanas. De su primitiva torre, anexa al palacio, tomó el nombre la población.
MÉRIDA
Tras el cambio de distribución provincial en la Hispania romana - de las provincias Citerior y Ulterior se pasó a la Tarraconense, Bética y Lusitania - y la victoria contra el último reducto de oposición peninsular, el legado Publio Carisio, en el año 25 a.C y en nombre del propio emperador Octavio Augusto, funda Emerita Augusta. En un principio sólo eran terrenos donados a los soldados de las legiones V Alaudae y X Gemina en gratitud a los méritos mostrados en la campaña contra los cántabros. Sin embargo, esta ciudad a orillas del Guadiana, se convertiría en capital de la provincia Lusitania y, aún hoy, conserva el mayor legado romano de España. En 1993, el conjunto arqueológico de la ciudad, fue declarado Bien Patrimonio de la Humanidad.
Teatro romano: Inaugurado hacia el año 16 a.C y donado por Marco Agripa, yerno del emperador Augusto. Construido para albergar 6.000 personas, el teatro estuvo en uso hasta la segunda mitad del siglo IV. Estuvo soterrado durante siglos, sólo se veía la parte superior del graderío o cavea, y hubo que esperar hasta 1910 para que empezaran las excavaciones. Todos los veranos, desde 1933, es el principal escenario del Festival de Teatro Clásico de Mérida.
Anfiteatro romano: Inaugurado en el 8 a.C. En él se celebraban las luchas entre gladiadores y entre hombres y animales. Al graderío, dividido en las secciones ima, media y summa cavea, se entraba por una de las dieciséis puertas. El espectáculo se desarrollaba en el perímetro elíptico cubierto de arena y, bajo ésta, había una fosa que, probablemente, servía para almacenar las jaulas de las fieras y material escénico.
Circo romano: Data de principios del siglo I d.C y fue el mayor de los edificios para espectáculos públicos que construyeron los romanos en Mérida. La arena o zona donde se competía ocupa una extensión de 30.000 metros cuadrados. En el centro de ésta, dividiéndola en dos partes, se encontraba la spina. Ésta era una línea compuesta de esculturas y obeliscos que hoy no son más que restos de cimentaciones.
Casa del anfiteatro: Recinto que incluye un tramo de la muralla, de la conducción del acueducto de San Lázaro, torre de decantación del mismo y los restos de dos viviendas y un mausoleo. Las casas, de finales del siglo I d.C, conservan restos de sus patios, pasillos y habitaciones.
Puente romano sobre el Guadiana: Fue construido bajo los mandatos de Augusto y Trajano. Tiene casi 800 metros de longitud, 60 arcos, y la fábrica es de mampostería y sillares de granito.
Acueducto de los Milagros: Situado junto al puente romano sobre el arroyo Albarregas, salida natural de la Vía de la Plata hacia el norte. Conserva más de 35 pilares de granito y ladrillo que alcanzan una altura de 25 metros. Traía el agua a la ciudad desde el Embalse de Proserpina.
Arco de Trajano: Arco romano formado por dovelas de granito y construido mediante la utilización de un armazón de madera curvo. El arco estaba forrado por placas de mármol y fue decorado con cornisas, relieves y esculturas. Está situado en la actual calle Holguín, antiguo Cardo Maximus, una de las dos calles principales de la ciudad edificada en dirección norte sur. Curiosamente no se construyó en tiempos de Trajano sino antes, durante los primeros años de nuestra era y bajo el emperador Tiberio.
Alcazaba árabe: En una de las orillas del río Guadiana, cruzado el puente romano, fue construida en el año 835 utilizando restos romanos y visigodo.Una muralla romana protege la fortificación del río. En el perímetro de la alcazaba, de más de medio kilómetro, se conservan abundantes muestras arquitectónicas de las diferentes épocas culturales de la ciudad.
Iglesia Basílica de Santa Eulalia: Situada en el extremo norte de la ciudad. En la entrada hay una capilla y un interesante pórtico en el que se incorporaron partes de un antiguo templo romano consagrado a Marte. La capilla fue construida en memoria de la mártir Santa Eulalia, que fue quemada en un horno en tiempos de Diocleciano (siglos III y IV d.C). La iglesia fue fundada en el siglo IV y ampliada dos siglos más tarde. Con la reconquista, en el siglo XIII, fue transformada. Es románica con elementos romanos y visigodos que fueron aprovechados para su construcción.
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